El paso del huracán Simón por la costa del Pacífico mexicano volvió a poner en primer plano una cuestión que va más allá de la disponibilidad general de combustibles: cómo garantizar que la gasolina y el diésel lleguen a las estaciones de servicio cuando las condiciones meteorológicas afectan el transporte y el funcionamiento de la infraestructura.
Días atrás Petróleos Mexicanos informó que disponía de inventarios suficientes de gasolinas, diésel y otros productos para abastecer las regiones alcanzadas por el fenómeno. La empresa también señaló que había reforzado las medidas preventivas en terminales marítimas y centros de almacenamiento y despacho.
Aún así, las medidas preventivas comenzaron antes del impacto del huracán. El 8 de octubre, las autoridades mexicanas dispusieron restricciones de navegación en el puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, y en sectores de Acapulco y Puerto Marqués, en Guerrero. Días después, ante la evolución del fenómeno, la Marina amplió las restricciones a otros puertos del Pacífico.

El otro frente fue el suministro eléctrico. Según el balance difundido por Pemex, la Comisión Federal de Electricidad desplegó 3.139 trabajadores, 427 grúas, 904 vehículos ligeros y 208 plantas de emergencia, además de otros recursos, en Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa.
En Guerrero, donde el fenómeno provocó afectaciones eléctricas, la compañía informó que el servicio quedó restablecido en su totalidad en los 13 municipios afectados antes de las 9:00 del sábado.
Para una estación de servicio, un corte de energía puede comprometer distintas actividades, desde la iluminación y los sistemas de cobro hasta los equipos necesarios para la atención al público. El alcance de esas dificultades depende de las características de cada establecimiento y de la disponibilidad de sistemas de respaldo.
No se difundieron cifras sobre estaciones que hayan quedado sin electricidad, cierres temporales o pérdidas económicas asociadas al huracán. Por eso, el operativo de la CFE permite dimensionar la respuesta de las autoridades, pero no medir por sí solo el impacto en la red comercial.

La respuesta de Pemex coincidió con otra comunicación de la compañía, también del 11 de octubre, sobre reportes de presuntas faltas de gasolina en establecimientos de la Zona Metropolitana del Valle de México.
La petrolera aseguró que verificó las estaciones mencionadas en las publicaciones y que estas disponían de producto suficiente para atender la demanda y operaban normalmente. También afirmó que mantenía un seguimiento permanente de los inventarios y las condiciones de suministro.
La contingencia deja planteados varios interrogantes para la actividad gasolinera: si las estaciones recibieron los volúmenes solicitados dentro de los plazos previstos, si hubo dificultades para acceder a los establecimientos y si los sistemas de respaldo permitieron sostener la operación durante los cortes eléctricos.





