La posibilidad de que la gasolina regular alcance, e incluso supere, el precio de la súper en Costa Rica en los próximos días introduce una situación atípica en el mercado, pero también reactiva una discusión más profunda: si el valor en surtidor debe influir en la elección del combustible o si el criterio técnico sigue siendo determinante.
De acuerdo con la solicitud de ajuste presentada por RECOPE y en análisis por ARESEP, el incremento proyectado para la gasolina de 91 octanos sería mayor al de la de 95, generando un comportamiento que ya tuvo antecedentes en el país, aunque no es frecuente. Esta dinámica responde a variables internacionales que impactan de manera diferenciada en cada producto y que no siempre coinciden con la percepción del consumidor.
Desde el sector comentaron a Surtidores Latam que el precio no debería condicionar la decisión. El octanaje, que mide la capacidad del combustible para resistir la detonación anticipada dentro del motor, es un parámetro técnico definido por el diseño de cada vehículo. Utilizar el adecuado permite una combustión estable, mientras que desviarse de esa recomendación puede tener consecuencias.
La diferencia entre 91 y 95 octanos no radica en una supuesta “calidad superior” en términos generales, sino en su comportamiento bajo distintas condiciones de compresión. Los motores convencionales están preparados para operar con gasolina regular, mientras que los de mayor desempeño requieren combustibles de mayor octanaje para evitar el denominado “golpeteo”, un fenómeno que afecta la eficiencia y puede derivar en daños internos si se sostiene en el tiempo.
Uno de los puntos sobre los que más insisten los actores del sector es el error extendido de asociar mayor octanaje con mejor rendimiento. En la práctica, cargar gasolina superior a la recomendada por el fabricante no aporta beneficios en potencia ni en consumo, por lo que implica un gasto innecesario. El riesgo aparece, en cambio, cuando se utiliza un octanaje inferior al indicado, ya que allí sí pueden generarse fallas mecánicas y pérdida de desempeño.
El sistema de comercialización de combustibles en Costa Rica opera bajo estándares regulados que garantizan las especificaciones de cada producto. No obstante, desde la Cámara de Empresarios del Combustible remarcaron la necesidad de reforzar la información al usuario final, en un momento donde las variaciones de precios pueden inducir decisiones equivocadas.
A su vez, destacaron la importancia de abastecerse en estaciones que cumplan con controles de calidad y trazabilidad, como forma de asegurar que el producto dispensado corresponde efectivamente al octanaje ofrecido.


















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