La escalada internacional del petróleo volvió a trasladarse al mercado uruguayo y empujó una nueva suba de los energéticos en abril, con impacto directo sobre hogares, transporte, industria y Estaciones de Servicio.
El último informe de SEG Ingeniería, compartido con este medio, correspondiente a abril de 2026 muestra que el barril Brent, referencia utilizada por ANCAP, promedió los 117.29 dólares, con un incremento de 13.72 por ciento frente al mes anterior y una variación interanual superior al 72 por ciento.
En el ámbito local, desde el 1° de abril aumentaron 7 por ciento el fueloil, el supergás, el gasoil y las naftas. El queroseno, por su parte, registró una suba de 35.2 por ciento tras una corrección aplicada por URSEA al precio máximo regulado utilizado como referencia para este producto. A esto se sumó el incremento de 5.4 por ciento en el gas natural residencial, el mayor ajuste mensual desde mayo de 2023.
Sin embargo, el reporte advierte que el impacto todavía no refleja completamente los aumentos aplicados desde mayo, cuando el gasoil volvió a subir 14 por ciento y el resto de los combustibles registró nuevas alzas de 7 por ciento.
Como consecuencia, los índices energéticos locales retomaron una trayectoria ascendente. El Índice de Precios de la Energía Industrial aumentó 1.36 por ciento en abril y alcanzó su mayor variación interanual desde abril de 2025. En paralelo, el Índice de Precios de la Energía Residencial subió 0.93 por ciento y quedó casi un punto porcentual por encima de la inflación anual medida por el IPC.
URUGUAY MANTIENE LOS VALORES MÁS ALTOS EN SUPERGÁS Y NAFTAS
La comparación regional volvió a dejar a Uruguay entre los países con los energéticos más caros de América del Sur. Según el relevamiento, el precio del supergás alcanzó los 2.37 dólares por kilogramo, el valor más alto entre los países analizados. En naftas, el litro llegó a 2.06 dólares, también liderando el ranking regional.
En el caso del gasoil, el precio local fue de 1.27 dólares por litro, apenas superior al de Paraguay pero por debajo de Chile, Brasil y Argentina.

EL GOBIERNO APUESTA A CONTENER LA DEMANDA ENERGÉTICA
En paralelo el Poder Ejecutivo aprobó el nuevo Plan Nacional de Eficiencia Energética 2025–2035 mediante el Decreto 78/026. El documento apunta a reducir el crecimiento del consumo energético a través de mejoras en eficiencia, incorporación tecnológica y cambios regulatorios sobre viviendas, industria, movilidad y sector público.
Entre sus metas, el plan proyecta evitar el 7.2 por ciento del consumo final previsto hacia 2035 respecto al escenario tendencial. Bajo esa estimación, la demanda energética crecería apenas 1,7 por ciento en la próxima década.
La estrategia incluye etiquetado energético obligatorio, incorporación progresiva de estándares mínimos de desempeño, incentivos para recambio tecnológico, mejoras edilicias y programas orientados a gestión eficiente de flotas y procesos industriales.
En movilidad, uno de los objetivos planteados es alcanzar un 50 por ciento del transporte público urbano electrificado, apoyándose en herramientas de financiamiento y subsidios vinculados al Fideicomiso de Movilidad Sostenible.
El reporte sostiene que el desafío ahora será convertir los lineamientos generales en medidas concretas, reglamentaciones operativas y mecanismos de financiamiento capaces de sostener la transformación energética durante los próximos años.



















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