Las nuevas propuestas para Estaciones de Servicio ya no llegan por un solo camino. Algunas aparecen bajo tierra, en tanques, tuberías y sistemas de almacenamiento más seguros. Otras se ven en la playa, con surtidores preparados para nuevos medios de pago y formatos de autodespacho. Y muchas empiezan a operar desde la gestión, con sistemas móviles, nube, inteligencia de negocios y herramientas que permiten tomar decisiones con más precisión.
Las novedades fueron presentadas en el panel “Las nuevas propuestas que llegan a las Estaciones de Servicio”, uno de los espacios de la Cumbre donde los proveedores mostraron soluciones concretas para operadores que ya están pensando en renovar instalaciones, sumar tecnología o preparar sus bocas para nuevos formatos de atención. El evento reunió a más de 700 asistentes, ya supera las 1400 visualizaciones por streaming y puede revivirse completo en el canal de YouTube de Surtidores.com.ar.
Entre las novedades, Pablo Capuano, Gerente Comercial de Bertotto Boglione, confirmó que la empresa tomó la representación de Sanky, una de las principales fábricas chinas de surtidores y proveedora de compañías como Sinopec y PetroChina. La novedad apunta a ofrecer en el mercado argentino una alternativa de equipos de alta gama, en un momento donde el autodespacho, pagos integrados y nuevos formatos de atención toman protagonismo.
La compañía también presentó otro hito industrial: la fabricación de cisternas de aluminio con licencia Heil en Marcos Juárez, Córdoba. Según Capuano, la planta local se convirtió en la única fuera de Estados Unidos y Ciudad Juárez, México, que produce este tipo de equipos bajo esa marca.
Sin embargo, el tema que se llevó toda la atención fue el avance de las estaciones modulares. Aunque la empresa ya las fabrica desde hace años para distintos mercados, los cambios regulatorios recientes abrieron una nueva posibilidad de aplicación en Argentina.
El representante mencionó que este formato puede servir para abastecer zonas sin estaciones, mejorar la seguridad donde el combustible se maneja en condiciones precarias o incluso testear ubicaciones antes de avanzar con una inversión fija.
Desde ARYES Energías, su CEO Emiliano Spyrakis enfatizó en que estas alternativas pueden ser una herramienta para que un operador no deje de vender mientras ejecuta una obra de infraestructura. Es decir, no solo como solución para zonas aisladas, sino también como recurso de continuidad operativa durante renovaciones críticas.
Detrás de esta idea existe un problema común: muchas bocas de expendio necesitan modernizar instalaciones que tienen más de tres décadas. “Debemos pensar en la estación del futuro y no en el hoy”, declaró Spyrakis y sostuvo que una obra no debería ocuparse únicamente de resolver una urgencia, sino dejar preparada la atención con los próximos cambios.
De esta manera, al planificar una obra, ya se deberían prever espacios e instalaciones para cargadores eléctricos, especialmente cerca de zonas de permanencia como tiendas o cafeterías. De no hacerlo, el ejecutivo advirtió que puede obligar a romper pisos o rehacer obras en poco tiempo.
DE LA NUBE A LA PLAYA
Del lado tecnológico, Marcelo Jañez, CEO de Aoniken, describió un cambio de modelo en la gestión. La estación que dependía de un servidor físico, puestos fijos en administración, playa y tienda empieza a migrar hacia sistemas en la nube, terminales móviles, operación desde dispositivos de pago y clientes que autogestionan parte del proceso desde una aplicación o una web.
En ese punto, la inteligencia artificial apareció como una de las tendencias más fuertes, aunque todavía en desarrollo. Jañez la definió como “la madre de todas las tormentas”, pero aclaró que el desafío será entender qué procesos puede transformar de manera concreta.
Mientras tanto, destacó herramientas ya disponibles como reportes de inteligencia de negocios, operación móvil de playeros y facturación desde terminales portátiles.
Por su parte, Marcelo Rolland, Gerente de Operaciones de Foca Software, puso el foco en los procesos que ya deberían estar digitalizados, como el control de stock, los puntos de venta móviles y la conciliación de pagos, una tarea cada vez más compleja por la cantidad de billeteras, aplicaciones y plataformas que intervienen en la operación.
Para el especialista, el riesgo de no avanzar no es sólo administrativo, también es lugar a la pérdida de competitividad frente a otras estaciones que sí le simplifican la experiencia al cliente.
“Si el operador no actúa, el cliente te cambia y va a otro lugar”, concluyó. Frase que representa la esencia del panel que buscó dejar claro que la modernización ya no pasa por elegir invertir en infraestructura o tecnología.
Las dos dimensiones se necesitan mutuamente. Una estación puede tener buenos sistemas, pero si no cuenta con conectividad, equipamiento y hardware adecuados, pierde eficiencia. Y una obra nueva, sin digitalización, nace limitada para las exigencias actuales del negocio.



















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