La creciente escalada militar reactivó la alarma en los mercados internacionales y encendió una señal conocida, ya que cuando Oriente Medio se encuentra en conflicto, el petróleo responde de inmediato. Para América Latina, y especialmente para Paraguay, el efecto puede sentirse rápidamente en el surtidor.
El impacto inicial se concentra en el precio del crudo. Cada episodio de complejidad en la región genera temor a interrupciones en el suministro, particularmente en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula una parte sustancial del comercio mundial de petróleo. La sola posibilidad de restricciones eleva el valor del barril y dispara las primas de riesgo del transporte marítimo. Con navieras y aseguradoras ajustando tarifas ante escenarios inciertos, los costos logísticos aumentan y ese encarecimiento termina trasladándose a la cadena de abastecimiento.
Para Paraguay, el escenario es especialmente sensible, debido a que es importante tener presente que el país es importador neto de combustibles y depende completamente de las referencias internacionales para abastecer su mercado interno. Una suba sostenida del crudo vuelve prácticamente inevitable una corrección en diésel y naftas, con impacto directo en transporte, distribución comercial y producción. El gasoil, insumo principal para el agro, la industria y la construcción, actúa como multiplicador de costos en toda la economía.
Durante la guerra entre Rusia y Ucrania, el mercado energético sufrió una reconfiguración abrupta. En diálogo con Surtidores Latam, Alejandro Guggiari, ex presidente de Apesa y propietario de Bahía América, expresó que en aquella oportunidad “se desató un cambio de precios a nivel mundial y Paraguay es 100% importador. Esto generó una difícil convivencia con el aumento del costo del combustible. Lastimosamente no sabemos cómo manejar este commodity”.
Asimismo, distintos especialistas consultados por este medio, coinciden en que una escalada bélica de esta magnitud tiene capacidad real de alterar el equilibrio del mercado energético internacional. Según advierten, aún sin una interrupción directa del suministro, el solo aumento de la incertidumbre y de las primas de riesgo podría empujar al alza las cotizaciones del crudo, dificultando la posibilidad de sostener por mucho tiempo las tarifas actuales en los países importadores.
A esto se suma el frente financiero, teniendo en cuenta que en situaciones de alta conflictividad global, los capitales migran hacia activos considerados seguros, fortaleciendo al dólar y encareciendo el crédito para economías emergentes. Mayor presión cambiaria y financiamiento más costoso completan un escenario desafiante para la región. Por el momento no se esperan cambios de precios instantáneos por parte de la administración de Petropar, aunque las autoridades declararon estar atentas al desarrollo global.


















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