El estrecho de Ormuz comenzó a recuperar su actividad este lunes luego del anuncio del fin de la guerra entre Irán y Estados Unidos, comunicado por ambas naciones durante el fin de semana. La noticia fue recibida con atención por los mercados energéticos internacionales, ya que se trata de uno de los corredores marítimos más importantes para el transporte de petróleo a nivel global.
Según informó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el paso ya se encuentra parcialmente habilitado y podría quedar totalmente operativo antes del viernes, una vez culminen las tareas de remoción de minas instaladas durante el conflicto. El mandatario realizó estas declaraciones en el marco de la cumbre del G7 que se desarrolla en la ciudad francesa de Évian.
A través de su red social Truth Social, Trump aseguró además que varios buques ya comenzaron a abandonar la zona, muchos de ellos cargados con petróleo. Mientras tanto, desde Washington indicaron que los detalles del entendimiento alcanzado con Teherán serán divulgados en las próximas horas.
Por su parte, el gobierno iraní sostuvo que el acuerdo contempla el levantamiento de todas las sanciones impuestas por Estados Unidos. Aunque todavía no se conocen los alcances completos del pacto, ambas partes coinciden en que la apertura del estrecho constituye uno de los primeros pasos para normalizar el flujo comercial en la región.
Antes del inicio de la guerra, el estrecho de Ormuz concentraba cerca del 20 por ciento del petróleo transportado en el mundo. Su cierre por parte de Irán el 28 de febrero generó preocupación entre productores, importadores y operadores logísticos, debido a las posibles consecuencias sobre la oferta energética y los costos asociados al transporte marítimo.
Para José Mantilla, especialista en el sector energético con años de experiencia, el anuncio tiene un fuerte impacto político y económico. “El anuncio representa una victoria política para Trump porque transmite la imagen de haber contribuido a reducir una amenaza que afectaba directamente la seguridad energética mundial. Sin embargo, todavía existe incertidumbre sobre los términos definitivos del acuerdo y sobre la velocidad con la que el tráfico marítimo volverá a la normalidad”, afirmó a Surtidores LATAM.
El experto agregó que la habilitación de esta vía marítima es un paso importante para la estabilidad del mercado, aunque advirtió que aún persisten factores de riesgo. “La apertura del estrecho es una condición necesaria para estabilizar los mercados, pero no garantiza por sí sola que desaparezcan los riesgos geopolíticos en la región”, señaló.
Mantilla también destacó las posibles consecuencias positivas para el mercado peruano. “Para el Perú, una menor presión en Ormuz es favorable porque contribuye a moderar los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Eso puede aliviar los costos de transporte, las primas de seguro, la inflación y el precio de los combustibles que consumen hogares y empresas. El país es un gran importador de combustibles líquidos, diésel, gasolinas, turbo y GLP. Por lo tanto, las cotizaciones internacionales nos impactan de manera inmediata”, concluyó.



















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