El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) dispuso el cierre de siete grifos y estaciones de servicio en distintas regiones del sur del Perú luego de una serie de inspecciones orientadas a verificar el cumplimiento de las normas técnicas y las condiciones mínimas de seguridad para el expendio de combustibles.
La intervención se desarrolló de manera simultánea en Puno, Arequipa, Moquegua y Tacna, zonas donde especialistas del organismo encontraron instalaciones que representaban un peligro inmediato para trabajadores, clientes y viviendas cercanas. Entre las principales observaciones figuran cables eléctricos expuestos, tuberías sin autorización, deficiencias en sistemas contra incendios y equipos operando fuera de los parámetros establecidos por ley.
Uno de los hallazgos más delicados ocurrió en la región Puno, específicamente en el distrito de Calapuja, provincia de Lampa. Allí, los fiscalizadores detectaron una tubería operando sin autorización dentro de un establecimiento dedicado a la comercialización de combustibles líquidos. La revisión también permitió advertir conexiones eléctricas ubicadas en áreas consideradas peligrosas debido a la presencia permanente de gases inflamables.
Según informó Osinergmin, estas irregularidades podían generar incendios, explosiones o accidentes de gran magnitud. Debido a ello, se ordenó la paralización inmediata de las actividades hasta que los propietarios acrediten la corrección total de las observaciones formuladas durante la supervisión.
La entidad remarcó que los operativos forman parte de un programa permanente de fiscalización destinado a garantizar que los grifos y estaciones de servicio funcionen bajo estándares adecuados. Las acciones incluyen revisiones eléctricas, inspección de válvulas, control de equipos de emergencia y evaluación de distancias de seguridad dentro de los establecimientos.
En varios locales también se identificó ausencia de extintores operativos y fallas en los sistemas de puesta a tierra, elementos indispensables para prevenir incidentes en recintos donde se almacenan combustibles altamente inflamables. Técnicos del organismo supervisor indicaron que incluso una chispa mínima podría ocasionar consecuencias severas cuando existen instalaciones defectuosas.
Durante las diligencias, personal especializado verificó además el estado de las zonas de despacho de gasolina, diésel y gas licuado de petróleo. Algunos establecimientos intervenidos continuaban atendiendo al público pese a presentar observaciones previas que no habían sido subsanadas dentro de los plazos otorgados por la autoridad competente.
Osinergmin recordó que la normativa peruana obliga a los operadores de estaciones de servicio a realizar mantenimientos periódicos y conservar en óptimas condiciones todos los sistemas vinculados al almacenamiento y distribución de combustibles. El incumplimiento puede derivar en cierres temporales, sanciones económicas e incluso procedimientos administrativos más severos.
La institución sostuvo que las labores de fiscalización continuarán en diversas regiones del país con la finalidad de reducir riesgos y asegurar que la comercialización de hidrocarburos se efectúe bajo condiciones seguras. Asimismo, exhortó a los empresarios del sector a reforzar las revisiones preventivas para evitar incidentes que comprometan la integridad de la población.
En los últimos meses, Osinergmin ha intensificado este tipo de intervenciones en distintas ciudades del Perú. Reportes anteriores revelaron clausuras en Lima Norte y otras jurisdicciones debido a instalaciones eléctricas deficientes, válvulas mal implementadas y ausencia de equipos de emergencia.
Las autoridades remarcaron que la supervisión no solo busca sancionar irregularidades, sino también promover prácticas responsables dentro del sector energético. El organismo recordó que los ciudadanos pueden denunciar anomalías en estaciones de servicio mediante sus canales oficiales de atención.



















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