El mercado de combustibles en Paraguay arrancó 2026 con un salto significativo en su nivel de compras externas, que crecieron cerca de un 20% interanual, según los últimos datos recolectados por Surtidores Latam del Observatorio del Ministerio de Industria y Comercio, correspondientes a enero y febrero, a la espera aún de los registros de marzo.
En términos absolutos, el volumen total pasó de aproximadamente 473 millones de litros en 2025 a más de 568 millones en 2026 para el mismo período, lo que implica un incremento cercano a los 95 millones de litros. De ese total, el diésel explica más del 60% de la expansión.
Dichas estadísticas revelaron que el crecimiento del mercado está directamente vinculado al peso del transporte de cargas y la actividad agroindustrial, sectores que continúan traccionando la demanda energética del país.
El desglose por producto expone además una marcada concentración. En el caso del diésel, prácticamente la totalidad corresponde a gasoil tipo A, lo que evidencia un mercado altamente estandarizado. Por su parte, en el segmento de las gasolinas más del 70% de las importaciones corresponde a nafta virgen.
A nivel empresarial, el escenario mantiene una lógica competitiva pero con fuerte presencia de pocos actores. Compañías como Shell, Petropar, Petrobras y Copetrol lideran las importaciones, aunque con posicionamientos diferenciados según el tipo de combustible.
En la comparación mensual, los datos de 2026 muestran una leve corrección entre enero y febrero, con una baja más pronunciada en el diésel que en las naftas. Este comportamiento podría responder a ajustes de inventarios tras un inicio de año más dinámico o a una normalización en los niveles de abastecimiento.
Sin embargo, uno de los aspectos más relevantes surge del cruce entre precios y volúmenes. A pesar del aumento en las compras externas, los valores del gasoil se ubicaron por debajo de los registrados en 2025. Este desacople introduce una dinámica particular: el crecimiento del mercado no está siendo acompañado por un encarecimiento del abastecimiento, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad de estas condiciones en el corto plazo.
En términos territoriales, la demanda se concentra en los principales polos productivos y urbanos. El departamento Central lidera ampliamente, seguido por Alto Paraná y Caaguazú, evidenciando una fuerte correlación entre actividad económica, densidad poblacional y consumo energético.
A su vez, la red de Estaciones de Servicio presenta una elevada capilaridad, aunque dominada por un grupo reducido de operadores que concentran la mayor cantidad de bocas de expendio, lo que configura un esquema competitivo pero con barreras de entrada relevantes.


















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