La diferencia de precios de los combustibles entre Argentina y Paraguay ya genera un cambio visible en la dinámica de frontera. Mientras en Posadas el litro de nafta súper ronda los 2.200 pesos, en ciudades como Encarnación puede conseguirse entre 1.400 y 1.650 pesos argentinos, según la empresa y el tipo de cambio. La brecha, que en algunos casos alcanza los 640 pesos por litro, comienza a incentivar a conductores argentinos a cruzar el río en busca de precios más convenientes.
Según pudo relevar Surtidores Latam, esta tendencia, que aún es incipiente, marca un giro respecto a los últimos años, cuando eran los vehículos extranjeros los que ingresaban masivamente al país para cargar combustible atraídos por la ventaja cambiaria.
Entre 2020 y 2023, Argentina se había convertido en un polo de atracción para automovilistas de países limítrofes, al punto de que algunas estaciones implementaron tarifas diferenciadas para vehículos con patente extranjera. Hoy, esa dinámica comienza a invertirse.
El fenómeno no se limita a la nafta, sino que también se replica en el gasoil en todas sus variantes. En el caso de la nafta premium, por ejemplo, llenar un tanque promedio de 50 litros puede costar hasta 124.400 pesos en Posadas, mientras que en Paraguay ese mismo volumen se ubica entre 85.300 y 100.150 pesos, configurando un ahorro significativo para los consumidores.
Detrás de esta diferencia aparece, en primer lugar, la estructura impositiva. En Argentina, cerca del 45% del precio final de los combustibles está compuesto por tributos, entre ellos el IVA del 21%, el Impuesto a los Combustibles Líquidos, el Impuesto al Dióxido de Carbono, Ingresos Brutos y tasas municipales. En Paraguay, en cambio, la carga es considerablemente menor y se limita a un IVA del 10%, lo que impacta de manera directa en el valor en surtidor.
Desde el sector estacionero advierten que esta presión fiscal termina neutralizando incluso una ventaja estructural de Argentina, como es su capacidad de producción de petróleo y refinación, frente a un país como Paraguay que depende en gran medida de la importación de combustibles.
Por otro lado, mientras Paraguay abastece gran parte de su demanda a través del transporte fluvial, lo que reduce costos, provincias como Misiones enfrentan mayores costos de distribución terrestre. En términos concretos, el combustible puede terminar llegando más caro al nordeste argentino que a varias ciudades del país vecino.
Faruk Jalaf, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicios y Afines del Nordeste Argentino, lo sintetizó con claridad al señalar que “en la provincia tenemos un combustible muy caro por la distancia. Paraguay tiene todo su flete por río. Además, los impuestos allá son menores”.
Asimismo, la reciente suba del petróleo, impulsada por la escalada del conflicto en Medio Oriente con foco en Irán, impactó en los valores mayoristas de toda la región. En Paraguay, ese efecto ya se reflejó en la inflación: los combustibles aumentaron más de 11% en marzo, trasladando el impacto a sectores como el transporte y el consumo masivo.
Sin embargo, incluso con estos incrementos, los precios finales en Paraguay continúan siendo más bajos que en Argentina, especialmente en zonas de frontera. Esta diferencia comienza a modificar hábitos de consumo y a generar preocupación en el sector estacionero misionero, en un contexto de retracción de la demanda.


















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