El negocio de las Estaciones de Servicio ya no opera bajo las mismas reglas: la tecnología, la transición energética y el vínculo con las petroleras están empujando al sector a revisar su modelo. En ese contexto, Carlos Gold, miembro de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines y expresidente de la entidad, señaló que los estacioneros están trabajando en la confección de una agenda común que permita ordenar prioridades y anticiparse a los desafíos que vienen.
“Estamos confeccionando agenda, y dentro de ella lo más importante es cómo direccionar la relación con las petroleras, en especial con YPF, y acomodarnos a los cambios en la gestión de nuestros negocios”, afirmó Gold en diálogo con Surtidores. La definición no es casual: la compañía de mayoría estatal concentra una porción determinante del mercado minorista y actúa como referencia para el resto de las compañías en materia de precios, contratos y condiciones comerciales.
Según explicó el dirigente, el vínculo entre las Estaciones de Servicio y las petroleras necesita una actualización acorde al contexto actual. “El negocio cambió, los márgenes son cada vez más ajustados y las exigencias operativas y de inversión crecen. Por eso es clave discutir reglas claras, previsibilidad y una relación más equilibrada”, sostuvo. En ese sentido, remarcó que la agenda sectorial apunta a consolidar un diálogo más técnico y estratégico.
Uno de los ejes centrales de esa agenda tiene que ver con la gestión del negocio en un escenario atravesado por la tecnología. La digitalización de los procesos, los sistemas de pago, la gestión de datos, los programas de fidelización y la automatización de operaciones ya forman parte de la operatoria diaria de muchas estaciones, pero plantean nuevos costos y desafíos para los operadores, especialmente los pequeños y medianos.
“El avance tecnológico es inevitable y necesario, pero requiere inversiones, capacitación y un acompañamiento real por parte de las petroleras y del Estado”, advirtió Gold. A su entender, el riesgo es que la brecha entre estaciones grandes y chicas se profundice si no existen herramientas que faciliten la adaptación. “No todas las estaciones parten del mismo punto ni tienen la misma espalda financiera”, agregó.
A la par de la tecnología, las energías alternativas empiezan a ocupar un lugar cada vez más relevante en la discusión sectorial. La expansión de los biocombustibles, la situación del GNC, la irrupción de la movilidad eléctrica y los proyectos vinculados al hidrógeno obligan a repensar el rol tradicional de la Estación de Servicio. “El surtidor ya no puede pensarse solo como expendio de nafta y gasoil. El futuro del negocio va a ser mucho más diverso”, afirmó el expresidente de CECHA.
En ese marco, Gold consideró que las estaciones deben prepararse para convertirse en plataformas de servicios energéticos, con una oferta más amplia y flexible. Sin embargo, aclaró que esa transición no será automática ni homogénea. “Dependerá de la región, del tipo de estación, del volumen de ventas y del marco regulatorio. Por eso es fundamental que las decisiones estratégicas se discutan con tiempo y con información”, señaló.
Los estacioneros entienden que la agenda que se está diseñando debe servir como hoja de ruta para los próximos años. “No se trata solo de resistir los cambios, sino de entenderlos y adaptarse para seguir siendo viables”, resumió Gold.















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