El fuerte aumento del precio internacional del petróleo provocado por el conflicto en Medio Oriente ya empieza a impactar en el mercado de combustibles de Costa Rica. La gasolina refinada que importa la Refinadora Costarricense de Petróleo registró un incremento del 27 por ciento en las últimas semanas y el ajuste podría trasladarse a los surtidores con aumentos estimados de entre 50 y 60 colones por litro.
El encarecimiento del crudo responde a la escalada geopolítica en la región del Golfo, que llevó a que el barril de West Texas Intermediate superará nuevamente la barrera de los 100 dólares, un nivel que no se veía desde 2022. Durante la jornada más reciente llegó incluso a superar los 110 dólares antes de moderar parcialmente su cotización, reflejando la volatilidad que domina actualmente a los mercados energéticos.
Aunque Costa Rica no importa petróleo crudo sino combustibles ya refinados, las variaciones internacionales terminan impactando de forma directa en los costos de abastecimiento. Mientras el 27 de febrero un galón de gasolina refinada se cotizaba en torno a 2,07 dólares, actualmente se ubica cerca de los 2,68 dólares, lo que explica el salto del 27 por ciento en el precio de compra.
La presidenta ejecutiva de la Refinadora Costarricense de Petróleo, Karla Montero Víquez, advirtió que el impacto de esta situación internacional se refleja en el país en los próximos meses, cuando se actualicen las tarifas de los combustibles bajo el esquema regulatorio vigente.
“La subida internacional en los precios por el conflicto que estamos viviendo hoy podría traducirse en combustibles más caros en Costa Rica a partir de abril y hasta que la crisis se mantenga y los precios internacionales sigan altos”, afirmó.
Montero explicó que el traslado de estas variaciones no se produce de manera inmediata porque el precio de los combustibles en el país se revisa de forma mensual por parte de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos. Por ese motivo, los valores actuales aún reflejan condiciones del mercado previas al estallido del conflicto.
Actualmente, el litro de gasolina superior se ubica en torno a los 633 colones, la gasolina regular en 607 colones y el diésel en aproximadamente 530 colones por litro. Sin embargo, estos montos corresponden a períodos en los que el petróleo se encontraba cerca de los 60 dólares por barril.
Más allá del impacto inmediato en los surtidores, el encarecimiento del petróleo también tiene implicaciones económicas más amplias para un país altamente dependiente de la importación de hidrocarburos. El economista Daniel Ortiz, socio director de la firma Cefsa, explicó que el aumento del crudo por encima de los 100 dólares eleva la factura energética del país y puede ejercer presión sobre el mercado cambiario.
Cuando el precio del petróleo sube, Costa Rica necesita más dólares para financiar sus importaciones de combustibles, lo que incrementa la demanda de divisas y termina impactando en distintos sectores de la economía, especialmente aquellos intensivos en transporte, logística y producción.
El especialista agregó que el encarecimiento energético suele trasladarse gradualmente al resto de los precios de la economía, generando presiones inflacionarias. En el caso costarricense, este fenómeno podría incluso revertir parcialmente el período reciente de inflación muy baja que ha experimentado el país.
Desde el sector expresaron a Surtidores Latam, que el aumento del petróleo suele traducirse en un escenario de mayor volatilidad en los precios y en cambios en el comportamiento del consumidor. Los incrementos en surtidor tienden a reducir el volumen de carga por parte de los usuarios, que comienzan a cargar menos litros o a espaciar las recargas, mientras que los operadores deben destinar mayores recursos para financiar la compra de combustibles.
En este contexto, desde la RECOPE hicieron un llamado a la población a adoptar medidas de eficiencia energética, reducir el uso del vehículo particular cuando sea posible y optar por alternativas de transporte público o compartido mientras persista la volatilidad en los mercados internacionales.


















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