Entre enero y junio de 2026 ingresaron al país 4.098 vehículos híbridos y eléctricos, frente a las 1.521 unidades registradas durante el mismo período de 2025. El crecimiento fue de 169.3%, de acuerdo con datos compartidos a Surtidores por la Cámara de Distribuidores de Automotores y Maquinarias.
La velocidad del avance permite dimensionar el fenómeno: en promedio, cada 63 minutos ingresa un vehículo electrificado a Paraguay.
Pero el dato que más interesa al negocio energético es otro. Los vehículos híbridos y eléctricos ya representan alrededor del 10% de las unidades nuevas importadas, mientras que desde CADAM estiman que esa participación podría alcanzar el 15% antes de finalizar el año.
Para un mercado acostumbrado a medir su actividad en litros vendidos, el cambio plantea una pregunta inevitable, ¿cuánto combustible dejarán de demandar los vehículos que están incorporando electricidad como fuente de propulsión?
La respuesta todavía no implica un desplazamiento inmediato de las Estaciones de Servicio. La composición de las ventas muestra que la electrificación paraguaya está avanzando, pero no exclusivamente a través de los vehículos 100% eléctricos.
De las 4.098 unidades importadas durante el primer semestre, 2.238 correspondieron a híbridos convencionales, equivalentes al 54.6%. Los híbridos enchufables, sumaron 1.172 unidades, el 28.6%, mientras que los eléctricos puros, alcanzaron 688 unidades, el 16.8%.
Esta distribución resulta relevante para las estaciones: más de la mitad de los vehículos electrificados que llegan al país todavía utiliza combustibles líquidos.
El híbrido aparece así como una puerta de entrada a la nueva movilidad. Permite reducir el consumo de combustible sin abandonar completamente la infraestructura tradicional, mientras que los híbridos enchufables introducen una convivencia más directa entre ambas fuentes de energía.
Los eléctricos puros, en cambio, representan el segmento que plantea la mayor transformación para el negocio de las estaciones, porque su demanda energética se desplaza desde el surtidor hacia la red eléctrica.
El crecimiento no responde solamente a una mayor disponibilidad de modelos. El mercado paraguayo cuenta con incentivos tributarios para vehículos electrificados y una oferta cada vez más amplia, con cerca de 50 marcas y más de 200 modelos disponibles.
Además, algunos vehículos ya ingresan con precios que rondan los US$ 12.000, ampliando el universo potencial de compradores.
La ecuación económica también comienza a jugar a favor de la electrificación. El costo de utilización, incluyendo combustible y mantenimiento, se convirtió en uno de los argumentos utilizados por los compradores, mientras que el precio competitivo de la electricidad y la posibilidad de instalar cargadores domiciliarios favorecen especialmente a quienes pueden realizar la mayor parte de sus recargas en casa.
Para Paraguay, donde la generación eléctrica tiene un fuerte componente hidroeléctrico, la electrificación del transporte presenta además una particularidad: una parte creciente de la energía utilizada para mover vehículos puede provenir de una fuente que el país ya produce en abundancia.
Esto coloca a las estaciones de servicio frente a una transformación que no necesariamente implica su desaparición, pero sí puede modificar su función.
El negocio podría avanzar hacia un modelo en el que el combustible siga siendo el principal producto durante varios años, mientras la carga eléctrica se incorpora progresivamente como un nuevo servicio. Los híbridos, por su parte, pueden funcionar como un puente entre ambas tecnologías.






















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