La producción nacional no logra acompañar el consumo interno, mientras la menor disponibilidad de procesamiento global aumenta la dependencia de compras externas y eleva la vulnerabilidad del mercado peruano.
El precio internacional del diésel atraviesa un fuerte incremento debido a la falta de capacidad de refinación para atender la demanda mundial y a los bajos niveles de inventarios. Así lo compartió a Surtidores LATAM, Daniel Cabrera Ortega, consultor en gestión empresarial y especialista en planeamiento, quien alertó en un análisis el impacto que este escenario puede tener en el mercado peruano.
Según Cabrera Ortega, la situación adquiere una dimensión particular en Perú debido a la estructura de su consumo energético. “La demanda de destilados medios, diésel y turbo, duplica la demanda de gasolina”, señaló el especialista, al remarcar la elevada dependencia del país respecto de estos combustibles.
El consultor estimó que la demanda peruana de destilados medios se ubica alrededor de los 144 mil barriles diarios. Frente a ese volumen, la capacidad de producción local alcanzaría como máximo los 89 mil barriles por día, distribuidos entre las principales instalaciones de refinación del país.

En detalle, Cabrera Ortega indicó que la producción estaría compuesta por unos 44 mil barriles diarios provenientes de Talara, 35 mil de La Pampilla y otros 10 mil de Pluspetrol. La diferencia entre el consumo interno y la capacidad de procesamiento obliga a recurrir al mercado internacional para completar el abastecimiento.
Para el especialista, esta situación deja a Perú expuesto ante un escenario de escasez mundial. “Esto nos pone en riesgo de no poder cubrir la demanda de diésel ante la escasez mundial”, sostuvo, al considerar que una menor disponibilidad internacional podría trasladarse directamente al mercado peruano.
Sin embargo, Cabrera Ortega planteó que incrementar la capacidad de refinación no resulta actualmente una alternativa sencilla. A su entender, el principal obstáculo está relacionado con la demanda de gasolinas: ampliar las refinerías requeriría contar con un mercado suficiente para absorber los distintos productos derivados del proceso.
El consultor vinculó esta situación con las decisiones adoptadas durante las últimas décadas. “Las gasolinas siempre fueron la solución de las cajas fiscales en el Perú y Europa”, afirmó. Según explicó, durante los años 90 los impuestos fueron modificando la estructura del mercado y favoreciendo primero al diésel y posteriormente a alternativas como el GLP vehicular y el GNV, que cuentan con ventajas comparativas asociadas a una menor carga tributaria.
En este escenario, Cabrera Ortega sostuvo que las refinerías peruanas enfrentan una limitación para ampliar su capacidad, mientras el país mantiene una elevada necesidad de importar combustibles. Para el especialista, el desafío pasa por analizar de manera conjunta la política tributaria, la estructura de consumo y la seguridad del abastecimiento, especialmente ante un mercado internacional de diésel con inventarios reducidos y menor capacidad disponible.





