Durante más de un siglo, el sistema energético se construyó alrededor de grandes centros de producción, redes de transporte, ductos y terminales. Ese modelo comienza a convivir con la generación más próxima al consumo, almacenamiento y soluciones capaces de aportar mayor autonomía a instalaciones y usuarios.
La discusión también alcanza a las Estaciones de Servicio, cuya infraestructura podría incorporar nuevas funciones a medida que avance la electrificación del transporte y se desarrollen distintas alternativas de generación y almacenamiento.
El planteo fue realizado por Pablo Díaz Gómez de Enterría, CEO de Vivestar, quien destacó la necesidad de repensar la arquitectura energética desde una perspectiva distribuida. El mismo sostuvo que incluso cuando se analiza el hidrógeno renovable existe una tendencia a reproducir el esquema tradicional de grandes centros de producción.

Este conjunto de características puede convertir el negocio, dependiendo de cada proyecto, en espacios donde convivan diferentes soluciones energéticas.
La generación solar, los sistemas de almacenamiento, la infraestructura de carga para vehículos eléctricos y, en determinados casos, tecnologías vinculadas al hidrógeno podrían formar parte de ese nuevo esquema.
No se trata necesariamente de sustituir una tecnología por otra, sino de determinar qué combinación resulta adecuada para cada ubicación y necesidad.
Uno de los puntos centrales del planteo de Díaz es evitar una mirada universal sobre el hidrógeno. La tecnología puede tener aplicaciones en determinados segmentos de la movilidad, la industria, el almacenamiento y otros usos energéticos, pero su incorporación dependerá de factores como la disponibilidad de recursos, la infraestructura, los costos y las características de cada demanda.

Vivestar viene desarrollando infraestructura para trabajar precisamente sobre esas aplicaciones. En Montevideo puso en funcionamiento el Vivestar Technologies H2 Hub, un centro que integra espacios para montaje de equipos, pruebas, ingeniería y capacitación vinculados al hidrógeno.
La compañía también incorporó soluciones de almacenamiento de hidrógeno mediante hidruros metálicos y sistemas de conversión de energía orientados a aplicaciones distribuidas, respaldo y sistemas aislados de la red.
Para las estaciones de servicio, el cambio más relevante podría estar precisamente en la diversificación de funciones. La instalación que históricamente recibió combustibles líquidos podría incorporar progresivamente generación, almacenamiento, carga eléctrica y nuevos vectores energéticos, dependiendo de las condiciones de cada mercado.
En América Latina, donde conviven sistemas eléctricos con diferentes niveles de desarrollo y una amplia diversidad geográfica y productiva, el modelo distribuido puede adquirir características particulares. Las soluciones off-grid, por ejemplo, ya forman parte de los proyectos que Vivestar desarrolla para instalaciones que requieren independencia o respaldo energético.





