La descarga de combustibles forma parte de la rutina cotidiana de las Estaciones de Servicio, pero su carácter habitual no elimina la necesidad de revisar cada paso de la operación. Uno de los puntos que merece especial atención es la comprobación del vaciado de los compartimentos del camión cisterna, una tarea que durante años incluyó la inspección visual desde la parte superior de la unidad.
Ese procedimiento fue quedando relegado a medida que las compañías incorporaron alternativas capaces de brindar la misma información sin obligar al personal a realizar una tarea en altura.

El licenciado Mariano Sobrero, asesor en Seguridad e Higiene, explicó a Surtidores que el ascenso requiere condiciones específicas de protección contra caídas, entre ellas un arnés correctamente utilizado, puntos de anclaje apropiados y una línea de vida instalada de acuerdo con las características del trabajo.
El inconveniente es que esa infraestructura no siempre estuvo disponible en las instalaciones. Además, la ubicación de algunos sistemas de sujeción podía ofrecer una protección insuficiente ante un eventual accidente.
“La línea de vida solía quedar prácticamente a la altura del lomo de la cisterna. Esa disposición no era la adecuada porque, ante una caída, podía producirse un efecto de péndulo o latigazo y generar lesiones”, señaló Sobrero.
Para desarrollar la maniobra bajo condiciones apropiadas sería necesario disponer de una plataforma específica y de un sistema de anclaje ubicado por encima de la persona. Esa configuración no forma parte de la estructura habitual de muchas Estaciones de Servicio y explica por qué las empresas fueron reemplazando la inspección superior por otros métodos.

Actualmente, parte de esa comprobación puede efectuarse mediante los dispositivos incorporados a los propios vehículos. En el sector inferior, junto al cajón de válvulas, existen indicadores luminosos vinculados con los distintos compartimentos que permiten conocer su condición durante la descarga.
“Antes se recurría a una observación directa de las tapas para comprobar que cada sección hubiera quedado vacía. Hoy esa información puede obtenerse desde abajo mediante los sistemas instalados en la unidad”, explicó el profesional.
La lectura de esos indicadores no constituye el único elemento de verificación. El procedimiento se completa con las mediciones realizadas en los tanques de almacenamiento y con las restantes comprobaciones previstas por cada compañía para controlar la cantidad recibida y el desarrollo de la entrega.
También intervienen otros recursos destinados a preservar la trazabilidad. Entre ellos se encuentran los precintos colocados en las tapas superiores y, según la petrolera, cámaras u otros mecanismos utilizados para supervisar determinadas etapas de la operatoria.
Sobrero aclaró que no todas las banderas aplican exactamente el mismo esquema y que pueden existir diferencias entre protocolos. Sin embargo, remarcó que la tendencia predominante es evitar el ascenso cuando la información necesaria puede obtenerse mediante herramientas accesibles desde una posición segura.
Para los titulares de las Estaciones de Servicio, la recomendación consiste en respetar estrictamente el procedimiento definido por cada compañía y no incorporar verificaciones adicionales que generen una exposición innecesaria.
El cambio no implica reducir controles ni resignar información sobre la descarga. Por el contrario, apunta a mantener las comprobaciones necesarias mediante instrumentos que permitan desarrollar la tarea sin sumar un riesgo evitable.
“Cuando el estado de los compartimentos puede verificarse con los dispositivos del camión, las mediciones de la instalación y el resto de los controles establecidos, acceder a la parte superior deja de aportar una ventaja adicional y agrega una exposición que puede evitarse”, concluyó Sobrero.





