Modificar el precio de un combustible en una Estación de Servicio implica mucho más que cambiar el valor exhibido en el tótem. La Asociación de Grifos y Estaciones de Servicio del Perú, compartió con Surtidores LATAM una lista dirigida a los operadores para repasar qué información debe actualizarse antes de comenzar a despachar con un nuevo importe.
Uno de los principales puntos señalados por la entidad es la necesidad de mantener consistencia entre el precio informado al consumidor, el registrado en la plataforma PRICE de OSINERGMIN y el valor efectivamente cobrado durante la operación. La recomendación alcanza a todos los canales mediante los cuales el cliente puede conocer o pagar el combustible.
El primer paso indicado por AGESP es actualizar el precio en PRICE de OSINERGMIN, la Plataforma de Información de Precios de Combustibles. Según explicó la asociación, la modificación debe registrarse inmediatamente después de cambiar el precio de venta en el establecimiento, independientemente de cuál de las dos acciones se realice primero.

La segunda verificación corresponde a los medios utilizados dentro del propio establecimiento. El nuevo importe debe figurar correctamente en el tótem o panel de precios, en las listas disponibles para los consumidores y en los demás canales de comercialización utilizados por el Grifo. La entidad remarcó que la información debe mantenerse visible, legible y actualizada.
El tercer punto está vinculado directamente con el despacho. AGESP recomienda comprobar que los dispensadores y el sistema de facturación reflejen el mismo valor que fue publicado. Para ello, plantea revisar la configuración de los equipos, validar el precio cargado en el sistema de venta y realizar pruebas periódicas de verificación.

La guía también advierte sobre las consecuencias de una diferencia entre los distintos valores. “Una diferencia entre el precio registrado, publicado y efectivamente cobrado puede generar reportes de los consumidores y actuaciones de supervisión por parte de OSINERGMIN”, señaló la asociación, además de mencionar las consecuencias administrativas que puedan corresponder.
Para AGESP, el control no debería limitarse al momento en que se modifica un importe. Cada actualización exige revisar de manera coordinada el registro en PRICE, los carteles y paneles del establecimiento, los sistemas de venta, los dispensadores y el comprobante que recibe el consumidor.
En los ejemplos difundidos por la entidad aparecen valores diferenciados para GNV, gasolina regular, gasolina premium y diésel, con una misma lógica de control: que el precio que el cliente observa en la estación coincida con el que figura en PRICE y con el que finalmente se aplica en la operación de venta.





