La posibilidad de que Estados Unidos restrinja sus exportaciones de diésel abrió una nueva preocupación para los mercados de combustibles de América Latina. Costa Rica aparece entre los países que podrían verse alcanzados por la medida debido a su fuerte dependencia del suministro estadounidense, aunque por el momento no existe una decisión definitiva de Washington ni problemas de abastecimiento en el mercado costarricense.
El presidente Donald Trump respaldó esta semana la idea de limitar las exportaciones de diésel para contener el fuerte incremento registrado en los precios internos de Estados Unidos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló que la administración analiza si una prohibición total o parcial sería viable. Sin embargo, este miércoles un funcionario de la Casa Blanca negó que exista un plan definido para establecer una prohibición de 90 días.
Para Costa Rica, el tema adquiere especial relevancia. Estados Unidos exportó hacia el país centroamericano 8,69 millones de barriles de combustibles destilados durante 2025 y otros 4,83 millones entre enero y junio de 2026, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética estadounidense.
RECOPE podría buscar otros mercados
El director de la Cámara de Empresarios del Combustible de Costa Rica, Pablo Guzmán, explicó a Surtidores que una eventual interrupción de las exportaciones estadounidenses obligaría a analizar otras alternativas de suministro.
“Estados Unidos es el principal proveedor de combustible de Costa Rica”, señaló Guzmán, quien recordó que RECOPE ya ha recurrido en otras oportunidades a proveedores de distintos mercados, incluyendo países del Caribe y del Cono Sur.
De concretarse una restricción estadounidense, el desafío no sería solamente encontrar producto, sino hacerlo en un mercado internacional que ya atraviesa una fuerte presión sobre la oferta de combustibles refinados.
Los precios internacionales del diésel alcanzaron niveles récord durante septiembre, en un escenario marcado por las disrupciones derivadas de los conflictos en Medio Oriente y Ucrania, además de menores inventarios y restricciones sobre algunos de los principales proveedores mundiales.

EL IMPACTO PODRÍA LLEGAR POR LOS PRECIOS
Guzmán diferenció entre dos posibles efectos. Por un lado, una eventual prohibición estadounidense no implica necesariamente que Costa Rica vaya a quedarse sin combustible. Por otro, una reducción de la oferta disponible en el mercado internacional podría elevar el costo de reposición.
“Los precios internacionales del petróleo y de los combustibles terminados aumentan”, explicó.
El mecanismo tiene especial importancia en Costa Rica porque el país importa la totalidad de los combustibles que consume. La ARESEP establece que las tarifas se revisan mensualmente considerando, entre otros elementos, el precio de compra de RECOPE en el mercado internacional y el tipo de cambio. La propia autoridad reguladora señala que factores como la oferta y demanda, la geopolítica y el clima pueden generar variaciones en los precios.
De hecho, el último ajuste tarifario muestra cómo los movimientos internacionales ya se trasladan al mercado local. En septiembre, el diésel aumentó 82 colones por litro, mientras la gasolina súper subió 22 colones y la regular registró una rebaja de 51 colones. ARESEP explicó que el cálculo se realizó a partir de los costos de importación de RECOPE correspondientes a embarques efectuados entre el 10 de julio y el 13 de agosto.
EL EFECTO DE ORIENTE MEDIO TAMBIÉN ALCANZA A COSTA RICA
La dependencia estadounidense no significa que Costa Rica permanezca aislada de las disrupciones originadas en otras regiones.
Guzmán señaló que el conflicto en Oriente Medio y las dificultades en el tránsito por el estrecho de Ormuz están generando un efecto sobre todo el mercado internacional. Aunque Costa Rica no se abastece directamente de esa zona, la reducción de la oferta disponible modifica los precios de referencia y termina repercutiendo sobre los mercados que sí abastecen al país.
La situación europea ofrece un ejemplo de la magnitud de la presión que atraviesa actualmente el mercado de combustibles. Francia reportó dificultades de abastecimiento de diésel y solicitó a la Unión Europea flexibilizar temporalmente determinadas normas vinculadas con los combustibles para aumentar la capacidad de producción.
“Si el paso de los barcos por el estrecho de Ormuz se reduce o se bloquea totalmente, esa cola del efecto en los precios va a tocar a Costa Rica”, sostuvo Guzmán.

EL REZAGO EN LOS PRECIOS PODRÍA DARLE TIEMPO A COSTA RICA
A pesar de las señales internacionales, el mercado costarricense no enfrenta actualmente un escenario de desabastecimiento.
Guzmán aseguró que RECOPE cuenta con inventarios y que durante los meses transcurridos desde el inicio de la actual crisis internacional Costa Rica mantuvo un suministro constante de combustibles, sin restricciones ni condicionamientos para los consumidores.
El especialista también puso el foco en una característica del sistema costarricense: existe un rezago entre los movimientos internacionales y su impacto sobre los precios internos.
Según explicó, ese desfase puede alcanzar aproximadamente dos meses. Por eso, una medida adoptada ahora en Estados Unidos no necesariamente se reflejaría de inmediato en los precios de las estaciones costarricenses.
“Es un anuncio. Todavía hasta el momento no está consolidado”, remarcó Guzmán al referirse a la eventual restricción estadounidense.
Ese punto resulta especialmente relevante luego de que este miércoles la Casa Blanca negara que exista un plan cerrado para prohibir durante 90 días las exportaciones de diésel. La administración estadounidense continúa evaluando alternativas para aumentar la disponibilidad interna del combustible.
RECOPE DEBERÁ MIRAR MÁS ALLÁ DE ESTADOS UNIDOS
Esto coloca nuevamente sobre la mesa la importancia de la diversificación de proveedores para los mercados latinoamericanos.
Para Guzmán, si Estados Unidos finalmente restringiera sus exportaciones, RECOPE podría recurrir a otros mercados para garantizar el suministro. El objetivo sería mantener la disponibilidad de combustibles y, al mismo tiempo, encontrar las condiciones de compra más convenientes posibles.
Mientras tanto, Costa Rica mantiene el abastecimiento asegurado y el impacto de las nuevas tensiones dependerá de cómo evolucionen las decisiones de Washington y el mercado internacional durante las próximas semanas.





