El mercado paraguayo vuelve a encontrarse con una referencia que parecía haber quedado atrás. El Diésel Porã de Petropar llegó a G. 8.785 (US$ 1,49) por litro, apenas G. 15 por debajo del máximo de G. 8.800 (US$ 1,28) registrado en junio de 2022. La diferencia es que esta vez el producto llegó hasta ese nivel después de comenzar el año en G. 6.250 (US$ 0,93).
La comparación entre ambos períodos permite observar hasta qué punto el episodio de 2026 se parece, y en qué aspectos se diferencia, del shock que atravesó Paraguay hace cuatro años.
En enero de este año, el gasoil de Petropar costaba G. 6.250 (US$ 0,93). En marzo pasó a G. 6.700 (US$ 1,03), en abril a G. 7.450 (US$ 1,17) y en mayo a G. 8.200 (US$ 1,34). Después de una reducción en julio, retomó la senda ascendente hasta el último ajuste, que llevó el valor a G. 8.785 (US$ 1,49). En nueve meses, la diferencia fue de G. 2.535 por litro, equivalente a 40.6%.
La nafta intermedia tuvo una evolución menos pronunciada. Partió de G. 5.690 (US$ 0,85) y actualmente se comercializa a G. 7.490 (US$ 1,27), un incremento de 31.6%. Además, permanece bastante por debajo del máximo de G. 9.060 (US$ 1,32) alcanzado en 2022.

Ahí aparece una de las principales diferencias entre ambos ciclos. En aquel momento, el salto se produjo con especial intensidad después del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. El gasoil pasó de G. 6.580 (US$ 0,94) a comienzos de ese año a G. 8.050 (US$ 1,17) en abril, tras la eliminación de un subsidio que había llevado temporalmente el valor a G. 6.050 (US$ 0,87). En junio llegó a G. 8.800 (US$ 1,28) y la nafta intermedia marcó G. 9.060 (US$ 1,32).
Durante el segundo semestre de dicho año comenzaron las reducciones y la tendencia continuó en 2023. El gasoil, que había tocado aquel máximo, terminó 2025 en G. 6.500 (US$ 0,99). La nafta intermedia cerró el año pasado en G. 5.940 (US$ 0,90).
Jorge Cáceres, de Copetrol, señaló que el diésel se encontraba en su nivel más elevado desde el comienzo del conflicto en Medio Oriente. Según explicó, las restricciones al tránsito de productos por el estrecho de Ormuz y la inhabilitación de una vía utilizada por Arabia Saudita para transportar crudo afectaron la oferta mundial y terminaron presionando las cotizaciones.
El referente del sector también planteó que los operadores locales tienen poco margen para aislarse de ese movimiento. «Son tomadores de precios», explicó, en referencia a la dependencia de las cotizaciones internacionales y al impacto que estas tienen sobre los costos de reposición.

La situación también quedó reflejada en la estrategia de Petropar. Antes de aplicar su último ajuste, el titular de la estatal, William Wilka, había explicado que la empresa podía sostener parte de la diferencia gracias a compras realizadas con anterioridad y a su capacidad de almacenamiento.
De acuerdo con Wilka, la cotización internacional del diésel había alcanzado niveles superiores a US$ 1.300 por metro cúbico en septiembre, mientras Petróleos Paraguayos contaba con existencias adquiridas a valores inferiores. Esa estructura permitió postergar parte del traslado hacia el consumidor.
Finalmente, el 24 de septiembre la petrolera estatal incrementó G. 495 (US$ 0,08) por litro el Diésel Porã, que pasó de G. 8.290 (US$ 1,40) a G. 8.785 (US$ 1,49). También ajustó el Diésel Mbarete y la nafta de mayor octanaje. Wilka señaló que la intención era mantener los valores hasta finales de octubre.
Por otro lado, durante septiembre, los emblemas privados habían aplicado sucesivos aumentos, reduciendo progresivamente la diferencia que mantenían con la estatal.
En este punto, la fotografía de 2026 muestra una particularidad, ya que el gasoil prácticamente igualó el máximo nominal de 2022, pero todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que el ciclo vaya a terminar de la misma manera.
Cada precio está pasado a dólares con la cotización de su momento





