El norte de Perú enfrenta una contradicción energética: pese a contar con más de un siglo de producción de hidrocarburos, todavía tiene dificultades para extender el acceso al gas natural a precios competitivos. Piura y Tumbes concentran parte de este desafío, que también alcanza a Lambayeque y La Libertad. José Mantilla, gerente general de la consultora Energy Seven y analista del sector energético, compartió con Surtidores LATAM su análisis sobre las barreras que frenan el desarrollo regional. Según señaló, el noroeste peruano todavía enfrenta brechas para llevar gas natural a más usuarios y aprovechar sus recursos.
Uno de los casos que refleja esta situación es la central térmica de Malacas, ubicada en Talara, Piura. La instalación cuenta con una capacidad de 350 megavatios, pero opera aproximadamente al 20%, de acuerdo con los datos difundidos por Mantilla. El especialista describió la situación como una paradoja, ya que la planta está rodeada de campos de petróleo y gas, pero no dispone de condiciones de abastecimiento y precios que permitan aprovechar plenamente su capacidad. Aunque se trabaja para elevar su utilización al 35%, el avance todavía sería insuficiente frente al potencial de generación disponible.

La limitada operación de Malacas obliga a cubrir parte de la demanda eléctrica del norte mediante centrales de reserva fría que funcionan con diésel. Este mecanismo encarece la generación y puede repercutir en las tarifas que pagan los usuarios. Al explicar el problema, Mantilla advirtió que la demanda regional se cubre con frecuencia con estas instalaciones, lo que incrementa considerablemente los costos. Para mejorar la competitividad de la central, planteó una condición concreta: “Para competir, se necesita gas a precio equivalente al de Camisea”.
“El límite tarifario de 50 mil m³ no impulsa la demanda que justifique nuevas inversiones”, indicó y advirtió que la normativa vigente, con más de 15 años de antigüedad, no responde a la diversidad actual del sector. Entre las alternativas planteadas se encuentra ampliar la tarifa nivelada hasta los 900.000 metros cúbicos, una modificación que podría favorecer el crecimiento del consumo y la expansión de las concesiones.
A las barreras regulatorias se suma la incertidumbre sobre la sostenibilidad económica de las redes. El especialista expresó preocupación por la revisión tarifaria propuesta por el regulador, que contempla valores incluso inferiores a los registrados en 2012. A su entender, estas condiciones podrían dificultar la recuperación de las inversiones necesarias para extender el servicio. Por eso, remarcó la importancia de agilizar las decisiones estatales y establecer condiciones que permitan sostener las concesiones: “Se requiere mayor agilidad del Estado y una tarifa nivelada que haga sostenibles las concesiones”.
Para la industria de los combustibles, una de las oportunidades está en ampliar el uso del gas natural vehicular. Mantilla señaló que existe potencial para impulsar su incorporación en el transporte pesado y de pasajeros, especialmente ante los elevados precios del diésel. También planteó la posibilidad de llevar GNV hacia la selva norte por la ruta de la Interoceánica Norte. El desarrollo de esta alternativa dependerá de la disponibilidad de suministro, la infraestructura de abastecimiento y las condiciones económicas que permitan a transportistas y operadores evaluar la conversión de sus unidades.
Cabe mencionar que la expansión del consumo requiere, además, mecanismos que faciliten el acceso de nuevos usuarios. El Fondo de Inclusión Social Energético ha contribuido a llevar gas natural a sectores vulnerables, aunque Mantilla advirtió que llegar a localidades alejadas exige redes e infraestructura eficientes. También destacó la expectativa por la continuidad del financiamiento para conversiones vehiculares a GNV y los créditos a tasa cero para nuevas unidades. En sus palabras, “Alinear oferta y demanda es indispensable” para que los programas de acceso se traduzcan en un mercado sostenible.
Piura cuenta con una ventaja estratégica por su condición de centro descentralizado de producción de gas, pero transformar ese recurso en una oferta competitiva exige reducir las trabas administrativas y dar previsibilidad a las inversiones. Mantilla resumió el potencial regional con una afirmación: “El norte tiene el recurso, la demanda y la vocación productiva”.





