La Federación de Empresarios de Combustibles de Colombia puso el foco sobre la diferencia entre el margen regulado por galón y la remuneración efectiva que reciben los distribuidores minoristas. Según explicó la agremiación en un contenido compartido con Surtidores LATAM, el aumento de los costos operativos y del capital necesario para sostener inventarios está presionando la rentabilidad de las Estaciones de Servicio.
El planteo parte de una cifra concreta: el margen de $1.288,86 por galón no necesariamente representa lo que finalmente queda en manos de una Estación de Servicio. FECEC señaló que sobre ese ingreso impactan distintos factores, entre ellos las comisiones bancarias, las mermas, las variaciones de precios y los costos asociados a la operación cotidiana de los establecimientos.
Uno de los principales puntos señalados por la federación es el mayor capital que deben inmovilizar los empresarios para mantener sus inventarios. Como ejemplo, indicaron que para adquirir 10.000 galones de combustible se pasó de requerir aproximadamente $90 millones a unos $155 millones, mientras que el margen por galón permanece fijo.
La situación implica que el empresario debe destinar una cantidad mayor de recursos para sostener el mismo volumen de producto disponible para la venta. Desde la perspectiva de la agremiación, esto genera una menor rentabilidad sobre el capital invertido y aumenta la presión financiera sobre el negocio minorista.
FECEC también diferencia el impacto según el régimen de precios. En un escenario de libertad regulada, sostiene que el margen establecido funciona como un techo que limita la posibilidad de trasladar al precio final los mayores costos de operación. De esta manera, una suba de los gastos no necesariamente puede compensarse mediante una modificación del precio de venta.
En los mercados bajo libertad vigilada, en cambio, existe una mayor flexibilidad para establecer precios, aunque la competencia entre estaciones limita la posibilidad de aplicar incrementos. Por eso, para la federación, ninguno de los esquemas elimina completamente el desafío que enfrentan las gasolineras para preservar sus niveles de rentabilidad.
El análisis también pone en discusión el modelo económico de las Estaciones. FECEC sostiene que el combustible cumple principalmente la función de generar tráfico hacia el establecimiento, mientras que los negocios complementarios pueden aportar una porción importante de la rentabilidad. Esto refuerza la necesidad de que los empresarios analicen no solo el volumen de galones vendidos, sino también el retorno que obtienen sobre el capital comprometido.
En este escenario, FECEC plantea que el desafío para el sector no consiste únicamente en vender más combustible, sino en conseguir que la estructura de margen tenga en cuenta las condiciones reales de operación de una Estación de Servicio. Para la agremiación, una rentabilidad sostenible requiere considerar la evolución de los costos, el capital necesario para mantener inventarios y las particularidades de cada régimen de precios.






















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