Las políticas para impulsar los combustibles renovables continúan ganando espacio en Centroamérica. El más reciente informe “Estado de los Biocombustibles Líquidos en las Américas 2026”, elaborado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, reveló que la región dió pasos significativos para consolidar el uso de bioetanol, con nuevas disposiciones que buscan acompañar la transición energética y reducir las emisiones del transporte.
El estudio ubica a Costa Rica, Guatemala y Panamá entre los países de América Central que más avanzaron en la construcción de un marco legal destinado a ordenar la producción, el almacenamiento, la logística y la comercialización de estos energéticos, sentando las bases para ampliar su participación en los mercados nacionales durante los próximos años.
Según informaron desde la organización a Surtidores Latam, actualmente Centroamérica cuenta con 16 destilerías, una capacidad instalada de 491.573 metros cúbicos de etanol y exporta cerca del 90 por ciento del alcohol que produce. Si bien gran parte de esa producción continúa orientándose al comercio exterior, el documento señala que la evolución normativa permitirá incrementar gradualmente el abastecimiento interno.
Guatemala lidera ampliamente la capacidad instalada de la región con alrededor de 245.000 metros cúbicos, seguida por Nicaragua, Costa Rica, Panamá y El Salvador.
Entre los casos más destacados aparece Costa Rica, que incorporó en su Plan Nacional de Desarrollo e Inversión Pública 2023-2026 la meta de introducir bioetanol en las gasolinas y reforzó ese objetivo mediante un conjunto de disposiciones específicas para el sector.
Uno de los hitos fue la entrada en vigor del Reglamento de Biocombustibles Líquidos y sus Mezclas, que define las responsabilidades de cada actor de la cadena y establece los requisitos técnicos para el almacenamiento, la distribución y la movilización de estos productos.
La normativa también asigna a la Refinadora Costarricense de Petróleo la responsabilidad de realizar el corte entre combustibles fósiles y bioetanol, además de ejecutar las inversiones necesarias para adaptar la infraestructura de sus terminales y garantizar el cumplimiento de las especificaciones técnicas nacionales y centroamericanas.
En ese marco, el Ministerio de Ambiente y Energía dispuso la incorporación de hasta un 10 por ciento de etanol en la gasolina súper, una iniciativa que, de acuerdo con estimaciones oficiales citadas por el IICA, permitiría evitar la emisión de aproximadamente 128.000 toneladas de dióxido de carbono por año, contribuyendo a los objetivos de descarbonización del país.
Las disposiciones también contemplan exigencias específicas para el traslado y la distribución de estos combustibles, incorporando estándares de seguridad para toda la cadena logística.
El análisis forma parte de una evaluación más amplia sobre la evolución de los biocombustibles líquidos en las Américas, donde la región concentra más de dos tercios de la producción mundial de bioetanol y biodiésel. Según el IICA, este crecimiento responde tanto a las políticas de promoción implementadas durante los últimos años como a la búsqueda de una mayor seguridad energética frente a la volatilidad del mercado internacional del petróleo.



















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