Las Américas se consolidaron como la principal región productora de biocombustibles líquidos del mundo. De acuerdo con el informe Estado de los biocombustibles líquidos en las Américas 2026, elaborado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el continente produjo 103.103.000 metros cúbicos de bioetanol durante 2025, equivalentes al 79% del total mundial. En biodiésel, el volumen llegó a 27.544.000 metros cúbicos, el 40% de la producción global.
La comparación entre ambos combustibles muestra una diferencia importante en sus trayectorias. Entre 2015 y 2025, la producción americana de biodiésel aumentó un 125,9%, mientras que la de bioetanol avanzó un 15,3%. Aunque el etanol conserva el mayor volumen de fabricación, el biodiésel registró un crecimiento porcentual considerablemente superior durante la década analizada.

El liderazgo del bioetanol está concentrado en Estados Unidos y Brasil, dos mercados que reunieron el 95,8% de la producción continental en 2025. La escala de sus industrias y la disponibilidad de materias primas agrícolas explican buena parte del peso de ambos países en el abastecimiento regional. Esta concentración también muestra la distancia que existe entre las principales potencias productoras y el resto de los mercados americanos.
En el caso del biodiésel, Estados Unidos y Brasil también ocupan los primeros lugares y concentran, en conjunto, más del 85% de la producción de las Américas. Su participación en ambos segmentos confirma la relevancia de las políticas de promoción, la capacidad industrial y el aprovechamiento de recursos agrícolas para sostener la fabricación de combustibles alternativos al petróleo.
El consumo acompañó el crecimiento de la producción, aunque con diferencias entre los dos productos. Según el IICA, la demanda de biodiésel en las Américas aumentó un 87,6% en diez años, mientras que el consumo interno de bioetanol creció un 14,1% durante el mismo período. Los indicadores permiten observar que la expansión del biodiésel no se limitó a la capacidad de fabricación, sino que también estuvo acompañada por una mayor utilización.

La evolución regional se inscribe en un mercado mundial en expansión. La producción conjunta de biocombustibles líquidos aumentó un 50% durante la última década, de acuerdo con el organismo. En paralelo, 11 países americanos ya incorporaban biocombustibles a los combustibles fósiles en 2025. Entre las principales materias primas utilizadas se encuentran la caña de azúcar, el maíz y los aceites de soja, palma y colza.
Para los mercados latinoamericanos, la disponibilidad de insumos agrícolas representa una oportunidad para ampliar la oferta y desarrollar cadenas industriales vinculadas con la energía. Sin embargo, las posibilidades de crecimiento dependen también de las regulaciones nacionales, los porcentajes obligatorios de mezcla, la capacidad instalada y la evolución del consumo. El estudio del IICA incluye información sobre producción, demanda, precios y comercio exterior de países como Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay y Uruguay, además de Estados Unidos y Canadá.
El informe también identifica oportunidades en combustibles renovables destinados a otros medios de transporte. Los combustibles sostenibles de aviación y los utilizados en el transporte marítimo aparecen como segmentos con potencial de desarrollo para las Américas, que cuentan con disponibilidad de biomasa y cadenas agroindustriales.





