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Crack spread: por qué el diésel puede subir más que el petróleo

La capacidad de refinación, los inventarios y los conflictos geopolíticos modifican el diferencial entre el crudo y los combustibles terminados.
Crack spread por que el diesel puede subir mas que el petroleo

El precio del petróleo no explica por sí solo cuánto cuesta el diésel en los mercados internacionales. Entre la extracción del crudo y la comercialización del combustible intervienen la capacidad de refinación, los costos logísticos, los inventarios y las condiciones de oferta y demanda. Para comprender esa diferencia, el ingeniero industrial Jorge Bustamante, con trayectoria en el sector energético, compartió con Surtidores LATAM un análisis económico y geopolítico sobre el crack spread y su evolución entre 2022 y septiembre de 2026.

El especialista explicó que este indicador mide la diferencia entre la cotización de un producto refinado y la del petróleo crudo de referencia, expresadas en unidades comparables. “El crack spread es el diferencial entre el valor de la cotización de un derivado refinado y el del crudo de referencia”, señaló. Por ejemplo, si el diésel cotiza a US$130 por barril y el petróleo a US$90, el diferencial alcanza los US$40. Sin embargo, esta cifra no representa la ganancia neta de una refinería, porque todavía deben descontarse los costos de transformación, energía, transporte y capital.

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La formación de este diferencial responde a dos mercados conectados, pero con condiciones propias. Por un lado, el petróleo está expuesto a las decisiones de los países productores, los niveles de extracción, los inventarios y los riesgos geopolíticos. Por otro, la oferta de diésel depende también de la capacidad de las plantas, la disponibilidad de insumos y las rutas de distribución. Bustamante advirtió que “un problema en los pozos encarece el petróleo; un fallo exclusivo en la refinación o distribución del diésel dispara su precio por encima de ese costo base, ensanchando el crack spread”.

La elasticidad de la oferta y la demanda explica por qué una reducción relativamente pequeña de la disponibilidad puede provocar aumentos pronunciados. Transportistas, empresas mineras y productores agrícolas no pueden sustituir de inmediato sus motores o modificar sus operaciones ante cada variación de precios. A su vez, las refinerías tienen límites técnicos para aumentar la producción de un derivado sin alterar la elaboración de otros combustibles. “Si las refinerías operan al límite, la oferta puede volverse aún más inelástica”, indicó el ingeniero. En esas condiciones, los inventarios bajos y la falta de capacidad adicional amplifican el impacto de cualquier interrupción.

Los acontecimientos de 2022 mostraron cómo las restricciones sobre los productos refinados pueden profundizar las diferencias respecto del crudo. Tras la invasión rusa de Ucrania, el riesgo de interrupciones en los suministros coincidió con inventarios ajustados y una capacidad mundial de refinación limitada. Posteriormente, el embargo de la Unión Europea al crudo ruso, desde diciembre de 2022, y a los productos refinados, desde febrero de 2023, obligó a reorganizar los flujos comerciales. Según el análisis, el mercado consiguió redirigir parte de esos cargamentos, mientras la debilidad de la demanda y otros factores moderaron las cotizaciones. El episodio mostró que las sanciones no implican necesariamente una pérdida equivalente de oferta mundial.

En 2026, la guerra en Oriente Medio y las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz volvieron a exponer la vulnerabilidad del abastecimiento. Bustamante recogió estimaciones de la Agencia Internacional de Energía según las cuales los flujos que antes del conflicto rondaban los 20 millones de barriles diarios descendieron a un promedio de 2,7 millones entre marzo y mayo. A la menor disponibilidad de crudo se sumaron dificultades para exportar productos terminados y mayores costos de transporte. La posterior recuperación de los embarques petroleros tampoco significó que el suministro de diésel se normalizara al mismo ritmo.

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Otro factor fue el deterioro de la capacidad de refinación rusa. El informe señala que durante los primeros ocho meses de 2026 las refinerías del país recibieron, en promedio, un ataque cada tres días. Además, el procesamiento de crudo ruso descendió en junio a 3,8 millones de barriles diarios, cerca de un 30% menos que un año antes. Estas interrupciones afectaron la transformación del petróleo y las exportaciones de combustibles, presionando las cotizaciones internacionales. El impacto sobre los derivados puede ser mayor que sobre el crudo cuando las instalaciones que los producen dejan de operar, incluso si la extracción petrolera no cae en la misma proporción.

Las cifras de junio y julio de 2026 ilustran esa divergencia. De acuerdo con las series de la Administración de Información Energética de Estados Unidos citadas por Bustamante, el crudo WTI pasó de US$84,81 a US$80,46 por barril, una caída del 5,1%. En cambio, el diésel de referencia ULSD New York Harbor subió de US$142,84 a US$164,35 por barril equivalente, un incremento del 15,1%. Como resultado, el crack spread se amplió de US$58,03 a US$83,89, un avance del 44,6%, y alcanzó US$110,84 en septiembre. La diferencia evidencia que ambos mercados pueden evolucionar en direcciones opuestas cuando la oferta de refinados enfrenta restricciones específicas.

El informe también advierte que un diferencial elevado no beneficia automáticamente a todos los participantes de la cadena. Para las empresas de transporte, la minería y el agro, el encarecimiento del diésel representa mayores costos operativos y puede obligar a reorganizar la logística, postergar actividades o reducir la producción. Como ejemplo de la presión sobre el abastecimiento, Bustamante indicó que, durante la semana del 11 de septiembre de 2026, los inventarios estadounidenses de destilados estaban un 13% por debajo de su promedio estacional de cinco años, mientras las refinerías operaban al 97% de su capacidad. Pagar más puede resultar menos costoso que parar un camión, perder una cosecha o detener una fábrica, planteó el especialista al explicar cómo la escasez eleva el valor del combustible disponible.

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