Las Estaciones de Servicio continúan buscando ingresos adicionales para sostener sus negocios después de siete meses consecutivos de caída del consumo. Ampliar la oferta y desarrollar actividades complementarias son alternativas que mantienen vigentes, mientras revisan cuánto deja cada litro vendido y esperan una recuperación que les permita trabajar con mayor tranquilidad.
Carlos Gold, presidente de la Cámara de Estaciones de Servicio de Corrientes y dirigente de CECHA, describió a Surtidores el desgaste que provoca esa continuidad. “Significa transitar un camino donde encontrar la luz al final se va tornando cada vez más difícil”, expresó.
La dificultad para equilibrar las cuentas también influye en las expectativas del empresario. “Se suma angustia al día a día porque la ecuación no cierra y el optimismo se va diluyendo”, afirmó. Aun con esa preocupación, mencionó dos alternativas sobre las que seguir trabajando: diversificar las energías y ampliar la oferta en los negocios aliados.

En ese caso admitió que la apuesta por las tiendas de conveniencia también exige ajustar la propuesta a un cliente que cuida sus gastos. La retracción registrada en el comercio minorista de alimentos y bebidas aporta una referencia sobre ese comportamiento, y aunque no mide específicamente las ventas dentro de las estaciones, refuerza la importancia de elegir productos, precios y promociones capaces de generar compras y contribuir al resultado del negocio.
El empresario del sector Mauro Lapacó, incorporó otra perspectiva al análisis. Planteó que la lectura del consumo debe contemplar los distintos canales de comercialización, porque el movimiento de las actividades productivas no se traduce necesariamente en compras en las bocas de expendio. También hizo referencia a la presión sobre las comisiones, una variable que obliga a observar tanto la cantidad despachada como el ingreso que queda por esas operaciones.
Por su parte el dirigente de FAENI Alberto Boz, sostuvo que para evaluar la rentabilidad hay que relacionar precios, volúmenes y gastos. Una suba del combustible puede mejorar la facturación sin producir el mismo efecto sobre la ganancia, especialmente cuando las cargas disminuyen y las obligaciones de funcionamiento continúan.

Explicó que salarios, energía y mantenimiento no se reducen automáticamente junto con las ventas. Una recuperación permitiría distribuir esos gastos entre más litros, mientras que una evolución previsible de los valores facilitaría la organización de las compras y la planificación.
Boz consideró necesario evitar tanto los incrementos abruptos como los períodos prolongados sin actualización. Los primeros pueden limitar las compras cuando los ingresos de los consumidores no acompañan, mientras que los segundos comprimen el margen si las erogaciones siguen creciendo. También señaló que la actividad económica y el poder adquisitivo son determinantes para recomponer el expendio.
Las alternativas que mencionó Gold requieren atender esas condiciones al momento de decidir dónde invertir y qué propuesta ampliar. “Seguimos, buscamos alternativas y no perdemos la ilusión de que el consumo se pueda recuperar”, concluyó.





