Con la aprobación del Documento CONPES de Política Nacional de Hidrógeno, Colombia dio un nuevo paso en su estrategia de transición energética. La iniciativa establece una hoja de ruta hasta 2031 para impulsar la producción, el transporte, el almacenamiento y el consumo de hidrógeno de bajas emisiones, con el propósito de fortalecer la industria nacional, diversificar la matriz energética y generar nuevas inversiones en el país.
El documento identifica que, pese a los avances registrados desde la Hoja de Ruta del Hidrógeno presentada en 2021, todavía existen barreras que frenan el desarrollo de esta industria. Entre ellas aparecen la escasa inversión, la baja demanda, la falta de infraestructura especializada, la dispersión normativa y la necesidad de fortalecer las capacidades técnicas y productivas en las regiones.
Para enfrentar estos desafíos, la política contempla 60 acciones coordinadas entre 27 entidades del Estado, con una inversión indicativa de 86.424 millones de pesos provenientes del Presupuesto General de la Nación. Los recursos estarán dirigidos principalmente a incentivar proyectos, desarrollar infraestructura logística, consolidar un marco regulatorio y formar talento humano que acompañe el crecimiento de la nueva cadena de valor.
Uno de los aspectos que puede resultar de mayor interés para los empresarios minoristas del sector de los combustibles es que el CONPES incluye acciones orientadas al desarrollo de infraestructura para el transporte, almacenamiento y distribución del hidrógeno y sus derivados. Si bien el documento no establece un papel específico para las Estaciones de Servicio, sí abre la puerta a futuros esquemas de abastecimiento que podrían incorporar nuevos energéticos dentro de la red nacional de comercialización.
La estrategia también busca estimular la creación de una demanda interna que permita sustituir progresivamente algunos combustibles fósiles en actividades de difícil electrificación. Entre los sectores priorizados aparecen la industria cementera, siderúrgica, la producción de fertilizantes, así como el transporte marítimo y aéreo mediante combustibles sostenibles y derivados como el amoníaco y el metanol verde.
Como complemento al CONPES, el Gobierno expidió la Resolución 0900 de 2026, mediante la cual fijó por primera vez el umbral nacional para reconocer el hidrógeno de bajas emisiones. El estándar quedó establecido en 3,6 kilogramos de CO₂ equivalente por cada kilogramo de hidrógeno producido, una metodología de aplicación voluntaria que busca ofrecer mayor trazabilidad ambiental, facilitar el acceso a mercados internacionales y brindar mayor confianza a inversionistas y compradores.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, destacó que la nueva política busca consolidar un entorno favorable para el desarrollo del sector. «El hidrógeno representa una oportunidad histórica para diversificar nuestra matriz energética, impulsar la reindustrialización del país y generar nuevas oportunidades de empleo e inversión. Estamos construyendo las bases para que Colombia sea protagonista de la economía limpia del futuro y aproveche todo su potencial energético», afirmó el funcionario. Asimismo, sostuvo que el nuevo marco técnico ofrece mayor seguridad jurídica y reglas claras para el desarrollo de proyectos.
Aunque el despliegue comercial del hidrógeno aún demandará inversiones, regulación específica y el desarrollo de infraestructura especializada, la aprobación de esta política pública marca el inicio de una nueva etapa para el mercado energético colombiano. Para el sector minorista de combustibles, seguir de cerca esta evolución será clave, ya que la expansión de nuevos energéticos podría transformar gradualmente el modelo tradicional de abastecimiento y abrir oportunidades de diversificación para las Estaciones de Servicio en los próximos años.





















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