La reciente escalada del precio internacional del petróleo volvió a encender las alarmas en el mercado de combustibles. Referentes del sector advierten que el repunte, impulsado por el conflicto en Medio Oriente y la situación con Irán, podría impactar de lleno en los surtidores en las próximas semanas.
Según explicó Farid Jones a Surtidores LATAM, el panorama actual marca un cambio respecto a meses anteriores. Durante ese período, el Gobierno había avanzado en un proceso de ajuste gradual del precio de la gasolina, logrando cerrar gran parte de la brecha frente a los valores internacionales.
Ese proceso permitió que el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles dejara de ser utilizado en el caso de la gasolina. Incluso, el valor local llegó a ubicarse por encima de la referencia internacional, lo que alivió la presión fiscal que generaban los subsidios.
Sin embargo, el escenario cambió de forma abrupta. El aumento del crudo, que volvió a superar los 100 dólares por barril, reintroduce un factor de incertidumbre que pone en jaque el equilibrio alcanzado en los últimos meses.
En este contexto, Jones advirtió que a partir de abril podría registrarse una nueva suba en los precios de la gasolina. La tendencia alcista del petróleo obligaría al Gobierno a revisar su política para evitar que se reabra un déficit significativo en el fondo de estabilización.
El foco también se traslada al diésel, un combustible clave para el transporte y la logística. Si las autoridades deciden no ajustar su precio, el costo fiscal podría incrementarse considerablemente, reactivando el esquema de subsidios en un momento de alta volatilidad internacional.
Desde el sector consideran que este escenario es particularmente delicado porque el conflicto geopolítico no muestra señales claras de resolución en el corto plazo. A esto se suma una dinámica diaria del mercado petrolero marcada por fuertes oscilaciones y presiones al alza.
Ante este panorama, crece la expectativa sobre las próximas decisiones oficiales. La definición no solo impactará en los precios en surtidor, sino también en las cuentas públicas y en la competitividad de sectores clave de la economía. Mientras tanto, la incertidumbre vuelve a instalarse en un mercado que recién comenzaba a estabilizarse.





