El reciente alto el fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzó a descomprimir la presión sobre el precio internacional del crudo y encendió expectativas en Paraguay, donde los combustibles venían de una seguidilla de aumentos. Sin embargo, la volatilidad global y la incertidumbre sobre la duración de la tregua obligan a Petropar y a los emblemas privados a actuar con prudencia antes de trasladar cualquier alivio al surtidor.
Durante el último mes, el impacto del conflicto en Oriente Medio se sintió con fuerza en el mercado paraguayo. Mientras los operadores privados ajustaron al alza en tres ocasiones los precios de diésel y naftas, la estatal Petropar aplicó un solo incremento y mantuvo valores relativamente más bajos, funcionando como referencia para contener parcialmente las subas.
Ahora, con el anuncio del alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz, el escenario puede comenzar a cambiar. Los precios internacionales iniciaron un descenso, aunque todavía se mantienen por encima de los niveles habituales.
“El escenario es cambiante”, expresó esta mañana el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, al analizar el impacto de la tregua. Según explicó, si bien el acuerdo “frenó la subida”, no hay garantías de una baja sostenida en el corto plazo. “En las próximas dos semanas quizás se mantenga o baje un poco más, es impredecible”, sostuvo.
El nuevo contexto obliga a recalibrar decisiones. Riquelme reconoció que el alto el fuego “hace repensar y reordena el tablero” dentro de Petropar, que evaluará su política de precios en función de la evolución internacional. La petrolera estatal, que venía anticipando posibles incrementos si el conflicto continuaba, deberá ahora definir si sostiene valores o acompaña una eventual baja.
Asimismo, el sector privado enfrenta un dilema estratégico en un mercado atravesado por la incertidumbre. Por un lado, puede optar por agotar inventarios a la espera de una mayor caída en los precios internacionales; por otro, aprovechar el actual retroceso para recomponer stock ante el riesgo de que la tregua sea transitoria.
“Petropar y cada emblema tienen sus estrategias y su aversión al riesgo”, explicó el ministro, al tiempo que subrayó que la volatilidad geopolítica complica la toma de decisiones en materia de abastecimiento.
El conflicto, que incluyó el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, había tensionado fuertemente la oferta global de crudo. Si bien la tregua trajo alivio inmediato, el equilibrio es frágil y cualquier alteración podría reactivar la presión sobre los precios.





