Los efectos de la crisis geopolítica en Medio Oriente empiezan a trasladarse al mercado energético de América Latina. En Costa Rica, las recientes variaciones en los precios de los combustibles ya evidencian el impacto del encarecimiento internacional del petróleo.
El aumento del riesgo en el Golfo Pérsico, tras los enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, comenzó a reflejarse en los surtidores.
De acuerdo con datos remitidos por la Refinadora Costarricense de Petróleo a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, la gasolina regular registró un incremento relevante, mientras que el diésel y otros derivados también mostraron subas. En contraste, la gasolina súper presentó una leve corrección a la baja en las estimaciones preliminares.
Los cálculos ubican el litro de gasolina regular en torno a los 628 colones, con un aumento cercano a 21 colones respecto al período anterior, mientras que el diésel alcanzaría los 565 colones, unos 35 colones más. En el caso del cilindro de gas de 25 libras, el precio se ubicaría en 6.834 colones.
Las variaciones responden al comportamiento del petróleo entre el 13 de febrero y el 12 de marzo, etapa marcada por un incremento del riesgo en el transporte marítimo de crudo. A esto se suma la preocupación por posibles restricciones en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores petroleros más estratégicos del planeta.
Por esa vía transita diariamente una porción significativa del comercio global de hidrocarburos, por lo que cualquier alteración en su funcionamiento repercute rápidamente en las cotizaciones internacionales.
En paralelo, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos confirmó que desde mediados de marzo rigen nuevos precios para los combustibles regulados. Con estos ajustes, la gasolina súper se ubicó en 633 colones por litro, la gasolina Plus 91 en 607 colones y el diésel en 530 colones. También se registraron incrementos en el keroseno y el Jet Fuel A.
El estudio tarifario atribuye estas modificaciones a la evolución del petróleo, factores climáticos que afectaron la oferta energética y la mayor percepción de riesgo en los mercados internacionales. A esto se sumó la reducción de los inventarios comerciales de crudo en Estados Unidos, elemento que reforzó la tendencia alcista en las cotizaciones.
En ese escenario, la Cámara de Empresarios del Combustible de Costa Rica confirmó a Surtidores Latam que mantiene un monitoreo técnico permanente ante el reciente repunte del crudo y su posible traslado al mercado interno.
No obstante, el propio diseño del sistema tarifario costarricense actúa como un amortiguador frente a las fluctuaciones más abruptas del mercado internacional. El esquema utiliza promedios técnicos y ajustes periódicos definidos por la autoridad reguladora, lo que modera el impacto inmediato de los movimientos diarios del petróleo.
En la práctica, esto significa que aun cuando el crudo registre subas puntuales en determinadas jornadas, el traslado a los precios finales depende de tendencias más prolongadas y no de variaciones coyunturales.
Desde Recope, su presidenta Karla Montero recordó que Costa Rica, al ser un importador total de combustibles, está expuesto a los cambios del mercado global. Sin embargo, señaló que algunos factores han permitido contener parcialmente el impacto, entre ellos el comportamiento del tipo de cambio y los contratos de compra de largo plazo que mantiene la empresa estatal, los cuales permiten estabilizar los costos logísticos asociados al transporte marítimo.
Pese a estas herramientas de contención, la compañía ya remitió a Aresep una nueva propuesta de ajuste tarifario que podría aplicarse en abril, lo que anticipa que el comportamiento del mercado petrolero seguirá marcando la evolución de los precios en el país.


















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