Gastón Favereau analiza el control y la tecnología de combustible en minería de alta montaña
Latam.
20 Jul, 2026
Análisis. “Lo más importante que aprendí sobre la montaña me lo enseñó su gente”
Hace más de diez años que, desde ATIO International, acompaño proyectos donde el combustible es mucho más que un insumo. Uno de los que más me marcó es Veladero, la mina de oro y plata ubicada en la provincia de San Juan, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Por Gastón Favereau, Managing Director de ATIO Internacional y Sabaki Technologies.

Durante una década, nuestro equipo fue parte de la operación de control de combustible del yacimiento. Eso me permitió conocer de cerca una realidad que pocas personas tienen la oportunidad de ver.

No viví la montaña como la viven quienes suben cada turno. No sería justo decirlo, pero sí tuve el privilegio de trabajar durante años junto a personas que la conocen de verdad. Escuché sus historias, entendí sus desafíos y aprendí de quienes saben lo que significa tomar decisiones cuando el clima, la altura y el tiempo no ofrecen segundas oportunidades.

Ellos cambiaron mi manera de entender esta industria.

Antes pensaba que el combustible servía para mover equipos. Hoy sé que, en lugares como Veladero, el combustible sostiene mucho más que una operación. Sostiene a las personas.


Eso también impulsó el desarrollo de soluciones específicas para este tipo de operaciones. Hoy combinamos equipos de despacho automático con el AT200 que tiene sistemas para administrar estaciones como el Control Site. También hay otros equipos con sistemas de gestión como Control Truck para camiones abastecedores; Telemetría para el monitoreo permanente de tanques y una plataforma centralizada que integra toda la información de la operación. El objetivo siempre es el mismo: garantizar trazabilidad, controlar el consumo e inventarios, detectar desvíos y asegurar que el combustible llegue donde tiene que llegar, incluso en los entornos más exigentes.

Desde nuestros sistemas se controla el abastecimiento de combustible de las plantas de vehículos pesados y livianos, las luminarias, la central de generación eléctrica, los tanques capilares y los depósitos del campamento de respaldo. En conjunto, una infraestructura que consume alrededor de siete millones y medio de litros de combustible por mes y que necesitaba funcionar con la misma precisión todos los días, sin importar la altura, el clima o las condiciones del camino.

Cada conversación con operadores, supervisores, choferes o técnicos terminaba enseñándome algo distinto. Que después de una tormenta el trabajo recién empieza. Que un camino despejado no siempre significa un camino seguro. Que la logística no es un área de soporte: es una condición para que todo lo demás pueda ocurrir.

Con el tiempo entendí que detrás de cada litro hay planificación, coordinación y experiencia. Que cuando el combustible llega en el momento indicado no solo vuelve a funcionar una máquina. También vuelve la energía, el agua, la calefacción y la posibilidad de que cientos de personas desarrollen su trabajo con seguridad.

Después de tantos años acompañando esa operación sigo convencido de que el mayor mérito de nuestro trabajo es pasar desapercibidos. Cuando nadie habla del combustible es porque todo funciona como debe funcionar. 

Y en la alta montaña, esa normalidad nunca ocurre por casualidad.

Etiquetas de la nota: atio | combustible | Minería | tecnologia | Veladero

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