La crisis económica que enfrenta Bolivia está impulsando un cambio histórico en su política energética. Luego de más de veinte años de subsidios a los combustibles y de depender de los ingresos provenientes del gas natural, el país comenzó a modificar las reglas del mercado con el propósito de garantizar el abastecimiento y atraer participación privada.
En su análisis compartido con Surtidores LATAM, el consultor en gestión empresarial Daniel Cabrera Ortega explicó que el Decreto Supremo 5517, marcó un punto de inflexión al permitir la importación privada de combustibles y dejar atrás el esquema exclusivo que mantenía YPFB.
El especialista afirmó que esta decisión abre una oportunidad para el sector downstream del Perú, cuya capacidad operativa y presencia empresarial lo ubican en una posición favorable para atender parte de la demanda boliviana. Entre las compañías que ya participan o evalúan ampliar sus operaciones figuran Primax, Repsol, Pluspetrol, Petroperú y otros distribuidores mayoristas.
Cabrera Ortega destacó que la diversidad de operadores peruanos favorecerá la competencia mediante mejores precios y mayor eficiencia comercial. A ello se suma la posibilidad de incrementar la producción de gasolinas, una alternativa que permitiría aprovechar con mayor intensidad la capacidad instalada de las refinerías nacionales.
Otro aspecto valorado por el analista es la importancia estratégica de los terminales de Ilo y Mollendo, desde donde podría fortalecerse el suministro hacia Bolivia. Esta dinámica también impulsaría la actividad económica en el sur peruano gracias al aumento del movimiento de combustibles y servicios asociados.
Asimismo también mencionó la estabilidad macroeconómica del Perú como un elemento favorable para estas operaciones. La fortaleza del sol, junto con un entorno financiero estable, brinda condiciones que facilitan los negocios y mejoran la competitividad frente a otros proveedores de la región.
Sin embargo, el especialista advirtió que todavía existen aspectos pendientes. Entre ellos sobresalen la necesidad de ampliar la capacidad de almacenamiento con tanques adaptados a las especificaciones del mercado boliviano, además del mejoramiento de las carreteras del sur, especialmente en los tramos utilizados por el transporte de carga durante la temporada de lluvias.
Para Ortega, el incremento de las ventas hacia Bolivia permitiría distribuir mejor los costos operativos del sector downstream peruano y fortalecer su crecimiento. Según reveló, si las inversiones acompañan esta nueva etapa, el Perú podrá consolidar una posición relevante como abastecedor de combustibles para el mercado boliviano.






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