Un propietario analizó el impacto que podrían tener las políticas de Abelardo de la Espriella sobre los precios, el FEPC, la seguridad, las energías alternativas y la competencia en el mercado minorista.
El inicio del Gobierno de Abelardo de la Espriella abre una nueva etapa para el sector energético colombiano. Su administración llegó con un discurso orientado a la recuperación de la seguridad, la reducción del tamaño del Estado, una menor carga tributaria y un mayor impulso a la exploración y producción de hidrocarburos. Para las Estaciones de Servicio, el cambio puede traducirse tanto en oportunidades como en riesgos que deberán ser monitoreados de cerca.
Desde el punto de vista de los empresarios del sector, uno de los principales interrogantes está relacionado con los precios de los combustibles y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles. Johan Efraín Mejía Mejía, propietario y administrador de una Estación de Servicio en Bogotá, consideró que la nueva administración representa un giro importante, aunque llamó a evitar expectativas excesivas. “La llegada del nuevo gobierno marca un giro significativo para el sector, pero es muy importante ser prudentes y adaptarnos sin caer en optimismos excesivos”, sostuvo en diálogo con Surtidores LATAM.

Mejía identifica en el programa de De la Espriella dos aspectos que pueden tener una incidencia directa sobre los negocios minoristas: “la visión pro-mercado y la mano dura”. En materia tributaria, el empresario observa una posibilidad de reducir la carga que recae sobre el galón, una medida que, a su juicio, podría estimular el consumo, especialmente en el transporte de carga. Sin embargo, advierte que cualquier decisión deberá contemplar el déficit acumulado del FEPC y su impacto sobre el consumidor.
“El gran reto del nuevo gobierno es cómo absorber ese saldo pendiente sin golpear el bolsillo del consumidor”, explicó. Para las Estaciones, el problema no termina en el precio que paga el conductor. Según Mejía, eventuales movimientos bruscos pueden modificar el comportamiento de la demanda y obligar a los empresarios a reaccionar rápidamente. “Esto se traduce en el riesgo de variaciones bruscas en los precios, lo que nos obligará a ajustar con mucha agilidad la estrategia de compra y rotación de inventarios para evitar sorpresas”, señaló.
Otro de los puntos que genera expectativa es el rumbo que tendrá la política energética. El Gobierno de De la Espriella ha planteado recuperar la exploración y producción de petróleo y gas, fortalecer a Ecopetrol y priorizar la seguridad energética. El propio mandatario definió ese objetivo como una prioridad de su administración, mientras que su programa contempla una mayor apertura al desarrollo de hidrocarburos.

Para los operadores de Estaciones, sin embargo, el desafío será determinar cómo convivirá ese impulso a los combustibles tradicionales con el desarrollo de nuevas tecnologías. “Estamos muy atentos a la postura que adoptará la nueva administración frente a la masificación de la movilidad eléctrica y las energías alternativas”, afirmó Mejía. En ese sentido, considera fundamental conocer si continuarán los incentivos para que las estaciones puedan transformarse en puntos multienergéticos, una evolución que podría modificar el modelo de negocio en los próximos años.
La seguridad aparece como otro de los factores que puede impactar directamente a las estaciones. “El mensaje es positivo”, sostuvo Mejía, al referirse al objetivo de recuperar el control territorial. El empresario recordó que estos establecimientos han sido históricamente vulnerables a problemas de seguridad y que una mayor tranquilidad podría favorecer la movilidad y el consumo. En paralelo, advirtió sobre el riesgo de eventuales paros o bloqueos que puedan afectar tanto las ventas de pista como el abastecimiento de combustibles. En esa misma línea, el Gobierno ordenó esta semana una operación conjunta contra el robo de combustibles y petróleo, con participación de las Fuerzas Militares, la Policía, Ecopetrol y la Fiscalía.
Finalmente, el empresario anticipa una mayor competencia dentro de la cadena de distribución. “Un entorno pro-mercado abrirá la puerta a nuevos inversionistas, fusiones y adquisiciones en la distribución mayorista y minorista. La competencia se va a apretar aún más”, afirmó. Frente a ese escenario, dejó una definición que resume el desafío para las estaciones colombianas: “No podemos depender únicamente del margen del galón; la verdadera sostenibilidad de nuestros negocios está en la diversificación de ingresos”.





