Costa Rica.
2 Jun, 2026
Calidad ¿Por qué Costa Rica utiliza desde hace 15 años un diésel que varios países latinoamericanos aún no incorporan plenamente?
La introducción del denominado Diésel 50 marcó un punto de inflexión para la movilidad costarricense.

Cuando se habla de combustibles en América Latina, la atención suele dirigirse a tarifas, subsidios o abastecimiento. Sin embargo, detrás de esos debates existen decisiones técnicas que producen efectos duraderos sobre la salud pública, el transporte y el entorno. Una de ellas ocurrió en Costa Rica en 2011, cuando comenzó a comercializarse un gasóleo con un contenido máximo de azufre de 50 partes por millón.

Aunque para gran parte de la población se trata de un aspecto poco conocido, aquella modificación representó un avance significativo respecto a especificaciones utilizadas durante décadas. El cambio colocó al país en una posición alineada con prácticas adoptadas por economías que ya impulsaban carburantes de mejor desempeño ambiental.

La importancia de esta transformación radica en la presencia natural de compuestos sulfurados dentro del petróleo crudo. Durante la combustión, estos elementos generan partículas y gases asociados al deterioro de la calidad atmosférica, además de contribuir a fenómenos que afectan ecosistemas y zonas urbanas.

Por esa razón, organismos internacionales y autoridades energéticas han promovido progresivamente límites cada vez más estrictos. La experiencia costarricense se adelantó a una tendencia que posteriormente ganó espacio en numerosos mercados alrededor del mundo.

Más allá de las ventajas vinculadas al ambiente, la iniciativa también tuvo repercusiones sobre el funcionamiento de las unidades equipadas con desarrollos mecánicos más avanzados. Los fabricantes incorporaron en los últimos años dispositivos destinados a disminuir la huella contaminante, entre ellos filtros especializados, sensores electrónicos y sistemas de tratamiento de gases de escape.

Este equipamiento requiere combustibles con determinadas características para operar de manera adecuada. Cuando se utilizan productos fuera de especificación, aumentan las posibilidades de fallas, desgaste prematuro y mayores desembolsos asociados a reparaciones.

En ese sentido, representantes del sector advierten sobre los riesgos derivados de mezclas irregulares o procedencias no autorizadas. Mientras el combustible distribuido bajo regulación nacional cumple parámetros definidos, otros productos que circulan por canales informales pueden presentar concentraciones considerablemente superiores de componentes perjudiciales.

La Cámara de Empresarios del Combustible señaló a Surtidores Latam, que abastecerse en puntos habilitados constituye una garantía tanto para los usuarios como para la conservación de los vehículos. Según la entidad, detrás de cada carga existe una cadena de controles orientada a asegurar el cumplimiento de las condiciones establecidas por las autoridades competentes.

 

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