El precio de los combustibles volvió a mostrar dos comportamientos muy diferentes a ambos lados de la frontera. Mientras Estados Unidos registró desde marzo de 2026 un fuerte incremento en los valores de la gasolina regular y el diésel, México mantuvo una trayectoria mucho más estable, incluso frente a las variaciones internacionales.
El análisis de PetroIntelligence sobre la evolución de los precios al público entre 2017 y septiembre de 2026 muestra que el mercado mexicano presentó durante buena parte del período una menor volatilidad que el estadounidense. La utilización del IEPS como herramienta de amortiguación tuvo un papel determinante, especialmente durante los momentos de mayor presión internacional.

En el caso de la gasolina regular, México pasó de valores cercanos a 16 pesos por litro (US$ 0,89) en 2017 a unos 19.5 (US$ 1,08) en 2019. La pandemia provocó una caída de aproximadamente 15 pesos (US$ 0,83) en mayo de 2020, pero posteriormente comenzó una recuperación que llevó el valor a unos 22 pesos (US$ 1,22) en 2022.
Desde entonces, la evolución fue considerablemente más estable. Durante 2024 y 2025 el precio se mantuvo alrededor de 23.5 pesos (US$ 1,30) y hacia el cierre de septiembre de 2026 se ubicó próximo a 23.7 (US$ 1,31).

Estados Unidos, en cambio, mostró oscilaciones mucho más pronunciadas. El valor partió de unos 13 pesos por litro equivalente (US$ 0,72) en 2017 y llegó a aproximadamente 27 (US$ 1,50) durante el máximo registrado a mediados de 2022. Luego descendió hasta niveles cercanos a 13 (US$ 0,72) a comienzos de 2026.
A partir de marzo, sin embargo, la tendencia cambió. El precio estadounidense comenzó una rápida recuperación y terminó septiembre alrededor de 21 pesos por litro equivalente (US$ 1,16), mientras que el valor sin impuestos se situó próximo a 18.5 (US$ 1,02).
La comparación también permite observar qué ocurre cuando se elimina el efecto del IEPS mexicano. Esa serie permaneció prácticamente plana, alrededor de 16 pesos (US$ 0,89) durante 2025 y hasta febrero de 2026, para luego comenzar a subir hasta acercarse al valor estadounidense.

En el caso del diésel en México, el precio pasó de aproximadamente 17 pesos (US$ 0,94) en 2017 a 21 (US$ 1,16) en 2019. Durante 2022 y 2023 se ubicó alrededor de 23,5 (US$ 1,30) y continuó aumentando hasta aproximarse a 26 pesos (US$ 1,44) durante 2025.
Entre marzo y abril de 2026 alcanzó uno de sus valores más elevados del período, cerca de 28.7 pesos (US$ 1,59). Hacia finales de septiembre retrocedió y terminó próximo a 27 (US$ 1,50).
En Estados Unidos, el comportamiento fue nuevamente más volátil. El diésel alcanzó aproximadamente 31.5 pesos por litro equivalente (US$ 1,75) a mediados de 2022, antes de iniciar una trayectoria descendente que lo llevó hasta unos 16.5 (US$ 0,91) a comienzos de 2026.

El movimiento se revirtió desde marzo. Aunque durante junio y julio el valor descendió hacia los 21 pesos equivalentes (US$ 1,16), posteriormente retomó el crecimiento y cerró septiembre cerca de 29.7 pesos (US$ 1,65).
La estabilidad mexicana reduce la volatilidad que percibe el consumidor, pero no necesariamente elimina las presiones que pueden existir sobre los costos de adquisición, reposición, logística y distribución.





