El encarecimiento de los combustibles no siempre frena su consumo, y República Dominicana lo confirma con números. Pese a que la gasolina y el gasoil acumulan un alza cercana al 20% desde marzo, la demanda de ambos productos no solo no cayó: creció.
Lo que dice la recaudación
El termómetro lo aporta la Dirección General de Aduanas, a través del impuesto adicional de RD$2,00 (unos US$0,034) que se cobra por cada galón de gasolina y gasoil vendido. Como el gravamen se aplica por volumen despachado, su evolución funciona como proxy directo del movimiento real del mercado interno de combustibles.
Entre enero y junio de este año, ese impuesto recaudó RD$1.112,8 millones (unos US$19,0 millones), un 14,8% más que los RD$969,4 millones (US$16,6 millones) registrados en el mismo semestre de 2025. El salto no es un dato aislado: también supera en 8,8% a la recaudación de igual período de 2024, cuando el tributo había sumado RD$1.022,5 millones (US$17,5 millones). Es decir, el primer semestre de 2026 ya es el mejor de los últimos tres años para este indicador, aun con combustibles más caros que nunca en ese lapso.

Un consumo que el transporte no puede resignar
Para el sector de estaciones de servicio y transporte, el dato tiene una lectura concreta: la gasolina y el gasoil siguen siendo insumos de baja sustitución en el corto plazo. Ambos combustibles mueven tanto el transporte público y privado de pasajeros como la carga de mercancías, actividades que no pueden ajustar su consumo de un día para el otro por más que suba el surtidor.
Esa rigidez explica, en parte, por qué el aumento de precios no derivó en la caída de demanda que suele anticiparse en estos escenarios. En lugar de contraerse, el indicador de consumo se movió en sentido contrario al esperado, sosteniendo su curva ascendente frente al año anterior.
Qué mirar de cara al resto del año
Los números del primer semestre no alcanzan para proyectar cómo seguirá el consumo en los próximos meses, pero sí dejan una foto clara hasta junio: los ajustes de precios aplicados no lograron desalentar la compra de combustibles. Para el mercado dominicano, el fenómeno confirma la escasa elasticidad-precio de la demanda de gasolina y gasoil en el corto plazo; para el resto de los operadores de la región, funciona como un antecedente más a la hora de calibrar el impacto real que tienen los ajustes tarifarios sobre el volumen despachado en el surtidor.
FUENTE: EHPLUS.DO





