¿Dónde empieza la automatización de una tienda: en una puerta que se abre con el celular o en un café que sale igual en cada turno? Mientras los formatos sin atención despiertan curiosidad, detrás del mostrador ya se incorporan máquinas que ejecutan recetas y simplifican preparaciones. Para el estacionero, la pregunta es qué parte de su operación conviene automatizar primero.
La posibilidad de que el consumidor elija, pague y retire productos sin asistencia todavía tiene un desarrollo limitado en las Estaciones de Servicio argentinas pero es una tendencia que crece, según reconoce IMS Company. En cambio, su actividad comercial ya incluye la provisión de equipos que automatizan la elaboración de bebidas y comidas, mientras el personal continúa a cargo de la atención.
Esa diferencia la marcó Enrique Sposetti, representante comercial de la empresa, sobre el rumbo del equipamiento y la posibilidad de incorporar exhibidores con acceso autónomo. Frente a esa pregunta, el ejecutivo describe una realidad en la que conviven procesos automáticos y venta asistida, como ejemplo los módulos refrigerados de playa.

La distinción importa al momento de invertir. Automatizar una preparación modifica el trabajo detrás del mostrador; incorporar una heladera que el cliente abre mediante una aplicación interviene sobre el acceso a la mercadería y el circuito de compra. Son funciones diferentes, aunque ambas suelen quedar reunidas bajo una misma idea de modernización.
Para Sposetti, los formatos de acceso autónomo podrían ganar espacio más adelante, pero su experiencia actual no permite presentarlos como una práctica extendida en el canal. Su análisis se apoya en el equipamiento con el que trabaja la compañía y en las instalaciones que conoce, sin constituir un relevamiento de todas las estaciones del país.
La oferta que IMS ya está suministrando permite observar dónde se concretan esas inversiones. A través de IMS Plus, su división de servicio gastronómico, comercializa hornos ultrarrápidos, planchas para hamburguesas, freidoras con filtros de aceite incorporados, exprimidoras de naranjas y fabricadoras de hielo. El alcance va desde la preparación de desayunos hasta propuestas de comidas calientes.
Dentro de ese conjunto, aparecen las máquinas de helado soft. IMS trabaja esta categoría con equipos de Carpigiani, que permiten preparar y servir el producto desde una máquina dispensadora. Su incorporación lleva la automatización a otra instancia del negocio: la elaboración y entrega de una opción de consumo inmediato.
Asimismo, las cafeteras superautomáticas Melitta integran la molienda y la elaboración de bebidas con leche mediante preparaciones configuradas previamente. Según el producto, el proceso demanda entre 45 segundos y un minuto, de acuerdo con los tiempos que aporta el proveedor.

“Tenés más de 900 recetas para grabar en la cafetera”, precisó Sposetti, en diálogo con Surtidores. La posibilidad de guardar preparaciones permite configurar distintas bebidas y ejecutarlas mediante una selección. El dato adquiere interés para establecimientos donde varios empleados deben reproducir una misma oferta a lo largo de diferentes turnos.
¿Qué conviene evaluar antes de incorporarlo? La cantidad de bebidas vendidas y la concentración de pedidos por horario permiten dimensionar las necesidades del negocio. El tiempo de preparación de una taza es una referencia útil, aunque no equivale al tiempo completo de atención ni describe, por sí solo, la capacidad de respuesta durante una fila de clientes.
La elección también requiere conocer las tareas que permanecen a cargo del personal. Abastecer los equipos, realizar la limpieza y mantener disponible el servicio forman parte de la operación que acompaña a la preparación automática. Para comparar alternativas de inversión hacen falta, además, el precio instalado, las condiciones de mantenimiento y la asistencia técnica; aspectos que no fueron cuantificados en esta entrevista.
Las herramientas digitales, a su vez, pueden intervenir antes de que se concrete la venta. Las pantallas interactivas ofrecen información sobre procedencia y combinaciones de productos. Su función es orientar la elección y generar una experiencia de aprendizaje, distinta del mecanismo necesario para cobrar o entregar mercadería sin asistencia.





