Paraguay dio un paso que podría marcar el rumbo del mercado de combustibles en los próximos años. Tras una mesa técnica convocada por el Ministerio de Industria y Comercio, el Gobierno acordó mantener el porcentaje obligatorio de biodiésel en el diésel Tipo III en 7% hasta diciembre de este año y elevar el mínimo a 8% a partir de enero de 2027. La principal novedad es que el nuevo régimen elimina el límite máximo de 10% y autoriza mezclas de hasta 20%.
Para el presidente de BIOCAP, Massimiliano Corsi, el resultado refleja el consenso alcanzado entre los distintos actores involucrados luego de varios meses de intercambio.
“Para nosotros no es un retroceso, sino el resultado del diálogo. Se escuchó a la UGP y se le dio el tiempo necesario para adecuar sus sistemas de almacenamiento”, afirmó.
La propuesta inicial del MIC contemplaba una mezcla mínima de 8% y máxima de 10%. Sin embargo, la Unión de Gremios de la Producción solicitó mantener transitoriamente el porcentaje vigente para disponer de más tiempo de adaptación.
Según explicó Corsi, las observaciones planteadas por el sector productivo no estuvieron relacionadas con el biodiésel como combustible, sino con las condiciones de almacenamiento.
El mismo señaló que, a medida que aumenta su participación en el diésel, resulta indispensable extremar las buenas prácticas operativas, entre ellas conservar los tanques en óptimas condiciones y evitar la presencia de agua, factores que inciden directamente en la calidad del producto.
El entendimiento alcanzado permitió definir un cronograma gradual que brinda previsibilidad a productores, importadores, distribuidores y operadores del mercado, al tiempo que habilita una mayor incorporación de biocombustibles en el futuro.
Desde BIOCAP consideran que el cambio también representa una oportunidad económica. Corsi indicó que actualmente el biodiésel tiene un costo cercano a 100 guaraníes por litro inferior al del diésel fósil, diferencia que podría trasladarse al consumidor siempre que los importadores la reflejen en el precio final, aunque aclaró que ese margen dependerá de las condiciones del mercado.
El dirigente también destacó los beneficios ambientales de ampliar la participación del biocombustible. Aseguró que su utilización puede reducir hasta un 90% las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuir a los objetivos de descarbonización, además de impulsar la industrialización del aceite de soja y generar mayor valor agregado para la economía paraguaya.
Otro de los aspectos señalados por Corsi fue el impacto sobre la seguridad energética. Recordó que Paraguay depende totalmente de la importación de combustibles fósiles y que el abastecimiento está sujeto a la operativa de la hidrovía, por lo que incrementar la producción nacional de biodiésel permitirá disminuir esa dependencia y fortalecer el suministro interno.
Las perspectivas también alcanzan al mercado internacional. El presidente de BIOCAP recordó que durante el último año Paraguay exportó alrededor de 28 millones de litros de biodiésel y sostuvo que la industria cuenta con capacidad para continuar expandiéndose.
“Tenemos nuestro propio petróleo; no hace falta buscarlo bajo tierra, porque lo podemos producir desde el campo”, expresó.
Como muestra del acercamiento entre los distintos sectores, Corsi destacó que representantes de la UGP, la Unión Industrial Paraguaya, FECOPROD y empresas vinculadas a la actividad realizaron recientemente una visita técnica a una de las principales plantas de producción de biodiésel.







