El país azteca enfrenta un momento complejo para sostener el precio del diésel. Mientras el Gobierno utiliza recursos fiscales para evitar que el aumento internacional llegue completamente al consumidor, Estados Unidos analiza posibles restricciones a sus exportaciones, una medida que podría afectar a uno de los principales mercados de abastecimiento mexicano.
Ramses Pech, especialista energético expresó a Surtidores, que al 25 de septiembre, las pérdidas asociadas a los estímulos al IEPS superaban los 108 mil millones de pesos mexicanos (unos US$ 6.088 millones), de los cuales el diésel representaba el 57%.
La razón para sostener el precio es económica, ya que este combustible mueve buena parte del transporte de carga, la industria, el agro y la logística. Un aumento significativo terminaría impactando los costos de alimentos, materiales y mercancías.

Pero las circunstancias internacionales agregan una dificultad. México depende de las importaciones para cubrir una parte importante de su demanda y Estados Unidos es su principal proveedor. Al mismo tiempo, el mercado estadounidense atraviesa un fuerte aumento de precios y la administración de Donald Trump analiza limitar las exportaciones de diésel.
La medida todavía no supone un corte del suministro, pero introduce incertidumbre sobre el costo y la disponibilidad del producto. Si Washington reduce sus ventas al exterior, México tendría que recurrir en mayor medida a otros proveedores o a su producción local.
Mientras tanto, el costo del mecanismo fiscal mexicano ya comenzó a crecer con rapidez. Entre el 12 y el 18 de septiembre, el estímulo complementario representó 76.84 millones de pesos (US$ 4,33 millones). Una semana después, el desembolso llegó a 939.92 millones (US$ 52,98 millones). En solo dos semanas, superó los 1.016 millones de pesos (US$ 57,27 millones).
Pech estimó que, si se mantiene la tendencia, el costo de este apoyo entre el 26 de septiembre y el 31 de diciembre podría ubicarse entre 5.675 millones (US$ 319,9 millones) y 20.642 millones de pesos (US$ 1.163,6 millones), con un escenario base de 13.024 millones (US$ 734,2 millones). Sumado a las pérdidas acumuladas del IEPS, el gasto energético compensatorio de 2026 podría alcanzar entre 177 mil y 207 mil millones de pesos (entre US$ 9.977 millones y US$ 11.668 millones).

El impacto no se limita al cierre de este año. Para el especialista, una factura energética de esta magnitud reducirá el margen disponible en el Presupuesto 2027, especialmente en un contexto de tasas de interés elevadas. El Gobierno podría verse obligado a reasignar recursos, aumentar ingresos en otros rubros o recurrir a mayor financiamiento.
La situación plantea un dilema para las autoridades: retirar el apoyo podría trasladar el aumento del combustible al transporte y a los precios de la economía, pero mantenerlo implica continuar utilizando recursos públicos para absorber una parte del costo.
A esto se suma la propuesta de reforzar durante 2027 los controles sobre la comercialización de combustibles mediante una mayor trazabilidad de los litros adquiridos y vendidos.
El objetivo es mejorar la recaudación y combatir el denominado huachicol fiscal, aunque su implementación también supondrá nuevas exigencias para los integrantes de la cadena formal.
Tipo de cambio de referencia: US$ 1 = MXN 17,74 (28/09/2026).





