La generación de energía solar aparece como una alternativa para reducir uno de los costos permanentes de las Estaciones de Servicio: el consumo eléctrico. Desde los surtidores de combustible y los sistemas de refrigeración hasta las cajas registradoras, la iluminación y los equipos de seguridad, buena parte de la operativa diaria depende de un suministro continuo de electricidad.
Sin embargo, incorporar paneles fotovoltaicos requiere analizar las particularidades de cada negocio. La superficie disponible, las condiciones de seguridad, la demanda energética y la capacidad de la red para recibir excedentes son aspectos que inciden tanto en el diseño como en la rentabilidad del proyecto.
Alejandro Rompani, fundador y director de Renovables del Norte, explicó a Surtidores que una instalación correctamente dimensionada puede abastecer los distintos equipos de una estación y reducir significativamente la electricidad que necesita comprar a UTE.

CÓMO ADAPTAR LOS PANELES A LA OPERATIVA DE LA ESTACIÓN
La implementación debe contemplar las características de los equipos y las condiciones en las que funciona cada establecimiento. Entre las principales cargas eléctricas se encuentran los surtidores, los sistemas de refrigeración, los aires acondicionados, las cajas registradoras y los dispositivos de vigilancia y alarma.
Rompani señaló que los equipos con motores, especialmente los refrigeradores y los sistemas de climatización, requieren especial atención al calcular la capacidad necesaria. El objetivo es diseñar una solución que responda a la demanda real sin sobredimensionar el equipamiento.
Sin embargo, la ubicación de los módulos también exige precauciones adicionales. Por las características de seguridad de estos negocios, Renovables del Norte suele priorizar superficies alejadas de las islas de despacho.
“Muchas veces optamos por buscar un techo que no esté encima de los surtidores, sino a un lado o más lejos, pero que permita abastecer el consumo total de la estación”, explicó el empresario.
EL AUTOCONSUMO DETERMINA EL AHORRO
La rentabilidad de una instalación fotovoltaica depende, en buena medida, de cuánta electricidad puede utilizar el establecimiento mientras los paneles están generando. Cuanto mayor sea esa coincidencia entre producción y demanda, menor será la necesidad de recurrir a la red.
“Un sistema bien dimensionado baja la compra de energía”, afirmó Rompani, quien destacó que la producción solar durante las horas de mayor radiación puede cubrir una parte importante de las necesidades del negocio.
Cuando la generación supera la demanda, los excedentes pueden inyectarse a la red, siempre que se hayan aprobado las condiciones técnicas y comerciales correspondientes. Por eso, el cálculo económico debe considerar tanto la electricidad que la estación consume directamente como la que eventualmente entrega a UTE.
De acuerdo con las estimaciones, el plazo de recuperación de la inversión puede situarse entre cuatro años y medio y seis años. Rompani aclaró que el resultado depende de las características de cada instalación y de la proporción de energía que se autoconsume.
Ese período constituye una referencia para evaluar la conveniencia del proyecto, no una garantía aplicable a todos los establecimientos. La inversión inicial, el perfil de demanda, la producción efectiva y el tratamiento de los excedentes pueden modificar el retorno.

UNA OPORTUNIDAD PARA LAS ESTACIONES QUE INCORPOREN CARGADORES
La generación solar también puede contribuir a reducir el costo de abastecimiento de los puntos de abastecimiento para vehículos eléctricos. Cuando la recarga coincide con las horas de mayor radiación, parte de la electricidad necesaria puede provenir directamente de los paneles.
“Durante el día, gran parte de la carga del auto puede salir directamente del sol, lo que reduce bastante el costo eléctrico”, sostuvo Rompani.
El beneficio concreto dependerá de la potencia de los artefactos, los horarios de uso y la capacidad de generación instalada. Por ello, para los empresarios que proyectan incorporar este servicio, resulta conveniente estudiar conjuntamente la demanda habitual del establecimiento y las necesidades adicionales de la recarga.
LA APROBACIÓN DE UTE, UN PASO PREVIO A LA INVERSIÓN
Antes de comprar los equipos e iniciar el montaje, Renovables del Norte recomienda estudiar las condiciones de conexión con UTE. El procedimiento incluye el análisis técnico del lugar, el diseño de la instalación y las gestiones necesarias para obtener la autorización correspondiente. Según la potencia y las características del proyecto, también pueden requerirse trámites ante el Ministerio de Industria, Energía y Minería.
Uno de los aspectos centrales es comprobar si la red de la zona puede recibir los excedentes que genere la planta. Si no dispone de capacidad suficiente para admitir esa inyección, podrían ser necesarias obras adicionales que eleven los costos previstos.
“Podemos dimensionar un sistema y venderle la planta al cliente, pero si después UTE nos dice que la red de esa zona no está preparada para recibir la energía, puede ser necesario hacer obras y eso se convierte en un problema”, advirtió Rompani.
La consulta previa permite identificar esas limitaciones antes de comprometer el capital y ajustar el proyecto a las condiciones reales de conexión. También es necesario acordar el régimen de intercambio de electricidad y las condiciones económicas aplicables a los excedentes.






