La preocupación por el abastecimiento de combustibles comenzó a expandirse en distintas regiones de México luego de que empresarios del sector advirtieran sobre problemas de suministro en Jalisco y otros diez estados del país. La situación ya genera complicaciones en estaciones de servicio de la Zona Metropolitana de Guadalajara y empieza a sentirse entre automovilistas, que encuentran surtidores con disponibilidad limitada y nuevos incrementos en los precios.
De acuerdo con referentes del mercado, las dificultades afectan tanto a la gasolina Magna como a la Premium y están vinculadas principalmente a una reducción en los niveles de inventario de las terminales de almacenamiento y distribución.
Además de Jalisco, los reportes alcanzan a Aguascalientes, Zacatecas, Chihuahua, Nuevo León, Querétaro, Hidalgo y el Estado de México, entre otras regiones donde operadores comenzaron a detectar demoras en las entregas y menor disponibilidad de producto.
En los últimos días, usuarios de Guadalajara denunciaron estaciones con suministro restringido e incluso establecimientos que directamente dejaron de vender combustibles por falta de reposición. Uno de los casos más comentados ocurrió en una estación ubicada en la zona de La Minerva, donde trabajadores confirmaron que los tanques permanecen vacíos desde finales de la semana pasada.
“Nos quedamos sin gasolina y no sabemos cuándo volverán a surtir”, explicó uno de los despachadores consultados por medios locales.
La problemática aparece en un contexto especialmente sensible para el mercado energético internacional. La tensión geopolítica en Medio Oriente volvió a presionar al alza las cotizaciones internacionales del petróleo y sus derivados, mientras en México continúan vigentes mecanismos de control y estabilización sobre algunos combustibles, particularmente la Magna y el diésel.
Esa combinación de factores comenzó a generar una mayor presión logística sobre las cadenas de abastecimiento y obligó a implementar medidas extraordinarias para evitar interrupciones más severas en el suministro.
Fuentes empresariales señalaron que en los últimos días se realizaron movimientos de redistribución de combustibles entre distintas terminales del país para atender las zonas más comprometidas. Entre las acciones adoptadas figura el traslado de diésel desde Zapopan hacia Lagos de Moreno, además de envíos desde la planta de El Castillo con destino a Manzanillo.
Aunque por el momento las autoridades no reconocieron formalmente un escenario generalizado de desabasto, operadores del sector sostienen que la disponibilidad comenzó a reducirse de manera visible en algunos corredores urbanos y logísticos.
La incertidumbre también empezó a trasladarse a los surtidores. Datos de la Comisión Reguladora de Energía indican que en Guadalajara la gasolina Magna se comercializa actualmente a un promedio de 23,87 pesos por litro, mientras la Premium alcanza los 28,77 pesos y el diésel ronda los 26,95 pesos.
En distintas estaciones, sin embargo, consumidores aseguran haber encontrado valores superiores debido a problemas de reposición y mayores costos logísticos asociados al traslado de producto desde otras terminales.
Los gasolineros explican que el escenario todavía se mantiene bajo control, aunque reconocen que la situación podría agravarse si persisten las tensiones internacionales o si los niveles de inventario continúan cayendo durante las próximas semanas.
Dentro de la industria energética mexicana existe preocupación por la capacidad de respuesta frente a picos de demanda, especialmente en regiones donde la infraestructura de almacenamiento resulta limitada o depende de abastecimientos provenientes de largas distancias.
En paralelo, las autoridades nacionales mantienen bajo observación el comportamiento de los precios minoristas. La presidenta Claudia Sheinbaum tiene previsto abordar el tema durante su conferencia matutina, donde además se analizarán denuncias relacionadas con presuntos abusos cometidos por algunas estaciones de servicio.
Desde el Gobierno buscan evitar movimientos especulativos que puedan profundizar la incertidumbre entre consumidores y generar compras preventivas, una situación que históricamente suele agravar los problemas de abastecimiento.



















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