El precio del diésel vuelve a poner el foco sobre el esquema de estabilización de combustibles en Perú. En medio de un escenario internacional marcado por el fuerte aumento de los márgenes de refinación, el crack spread pasó a tener un peso que, según el análisis de Carlos Almeida Hidalgo, no estaría siendo contemplado de manera suficiente por las herramientas vigentes. El especialista compartió con Surtidores LATAM su lectura sobre el impacto de esta situación y una propuesta para modificar el mecanismo.
El punto de partida de su análisis está en el comportamiento del mercado internacional. Almeida Hidalgo señaló que durante septiembre el crack spread del diésel llegó a US$107 por barril, casi cinco veces su nivel habitual, mientras el Brent se mantuvo entre US$100 y US$107. Para el especialista, esta diferencia muestra que el aumento del costo del combustible no puede explicarse únicamente por la cotización del petróleo.
«La guerra en Medio Oriente no solo encareció el petróleo: sacó de circulación capacidad de refino crítica en el Golfo Pérsico«, explicó Almeida Hidalgo. Según su análisis, la menor disponibilidad de capacidad de refinación elevó el valor de los productos derivados y convirtió al margen de refinación en un factor determinante para entender el comportamiento del diésel.

Ese escenario, sostuvo, expone una limitación del Fondo para la Estabilización de Precios de los Combustibles. El mecanismo, creado en 2004, utiliza el Precio de Paridad de Importación como referencia para determinar las bandas de precios. Sin embargo, el especialista advierte que «nunca fue diseñado para distinguir si un shock viene del crudo o del margen de refino«.
La otra herramienta analizada es el subsidio META-Nacional aplicado al diésel. Almeida Hidalgo señaló que el esquema contempla S/4 por galón y que, frente al fuerte incremento del crack spread, ese monto perdió capacidad de cobertura. «La protección real para el transportista se ha ido erosionando en términos relativos, mes a mes, mientras el monto nominal del subsidio permanece congelado«, afirmó.
Frente a este escenario, el especialista plantea una modificación de fondo: una banda dual que permita separar el componente correspondiente al precio del crudo del margen de refinación. La propuesta contempla que OSINERGMIN publique ambos factores y que el mecanismo pueda responder según el origen del shock. “Los datos de crack spread ya son públicos y de actualización diaria; solo falta incorporarlos a la fórmula«, sostuvo.
Almeida Hidalgo también propuso mantener un subsidio focalizado para los transportistas formales, pero con una actualización vinculada a la evolución del margen de refinación. La ayuda tendría, además, un límite máximo. A esto sumó la creación de un fondo previamente capitalizado durante períodos de precios normales, que pueda utilizarse cuando el crudo o los márgenes superen determinados umbrales.

El financiamiento también forma parte de la propuesta. El especialista planteó establecer un techo de costo fiscal anual de entre 0,15% y 0,20% del PBI y que, si ese límite fuera superado, exista una obligación de informar al Congreso. Para Almeida Hidalgo, además, si el shock internacional se prolonga durante más de 12 a 18 meses, el problema deja de ser exclusivamente financiero.
En ese escenario de mayor duración, el consultor planteó avanzar sobre cuestiones estructurales del sistema energético peruano. «Si el choque geopolítico y el déficit de refinación se transforman en una condición estructural de largo plazo (más de 12 a 18 meses), ningún fondo de estabilización ni subsidio fiscal es sostenible«, sostuvo. Su propuesta apunta entonces a discutir cambios en la matriz energética, una mayor producción local y una disponibilidad más amplia de gas natural.





