El diésel se convirtió en uno de los principales puntos de atención para los mercados de combustibles de Centroamérica. A apenas unos cientos de kilómetros de distancia, los consumidores afrontan valores muy diferentes, mientras los gobiernos ensayan respuestas que van desde congelamientos y subsidios hasta reducciones tributarias.
El mapa regional hacia fines de septiembre muestra una brecha significativa. El valor de referencia ronda los US$4.47 por galón en Nicaragua, mientras que en Belice alcanza aproximadamente US$7.44. Entre ambos extremos aparecen El Salvador, Panamá, Honduras, Costa Rica y Guatemala, cada uno con una dinámica particular.
Detrás de esa diferencia existe un elemento común, como lo son las cotizaciones internacionales de los destilados están trasladando presión a los países que dependen de las importaciones y obligando a sus autoridades a definir cuánto de ese costo llega finalmente al surtidor.
Costa Rica ofrece uno de los ejemplos más claros de esa exposición. El país importa la totalidad de los combustibles que consume y la estructura tarifaria de ARESEP incorpora el costo de adquisición de RECOPE en el exterior, además del tipo de cambio y otros componentes.

En septiembre, el gasoil aumentó ₡82 por litro, hasta ₡688 (unos US$1.51 por litro), después de que la petrolera estatal trasladara los costos de los embarques realizados entre julio y agosto. Para octubre, la empresa solicitó un incremento adicional de ₡97 por litro, que llevaría el producto hasta ₡785 (US$1.73 por litro aprox) si fuera aprobado en su totalidad.
Pablo Guzmán, director general de la Cámara de Empresarios del Combustible, explicó a Surtidores que parte de la situación está relacionada con las características del producto utilizado en el país.
“Costa Rica tiene un diésel mucho más limpio, ultra bajo en contenido de azufre. Este diésel tiene un precio mayor a nivel de mercado internacional”, señaló.
Para Guzmán, el problema no pasa solamente por conseguir producto. Una eventual reducción de la oferta internacional puede elevar el costo de reposición incluso cuando no existe un riesgo inmediato de desabastecimiento.
La situación adquiere otra dimensión por la dependencia del suministro estadounidense. Estados Unidos exportó hacia Costa Rica 8,69 millones de barriles de combustibles destilados durante 2025 y otros 4,83 millones entre enero y junio de 2026. Una eventual restricción de esas ventas obligaría a RECOPE a buscar proveedores alternativos en un mercado internacional ya exigido.
En Guatemala, la respuesta tomó un camino diferente. El Gobierno sancionó el Decreto 22-2026, que establece una exención temporal del IVA y del impuesto a la distribución de petróleo para los combustibles hasta el 31 de diciembre.
La decisión llega después de semanas de incrementos y de una creciente presión sobre el transporte y la actividad económica.

Con los valores registrados al 29 de septiembre, la eliminación temporal de ambos tributos representa una reducción estimada de Q6.45 por galón de diésel (unos US$0.84). El precio de referencia utilizado para el cálculo era de Q49.39 (unos US$6.47), por lo que el valor podría ubicarse alrededor de Q42.94 (unos US$5.62) una vez aplicado el beneficio fiscal.
La particularidad del caso guatemalteco es que el Ejecutivo decidió actuar sobre la estructura impositiva en lugar de establecer un precio máximo. De hecho, el Gobierno vetó la propuesta que planteaba ese mecanismo.
Honduras eligió otra vía. Desde el 28 de septiembre, el Gobierno elevó del 65% al 70% el subsidio aplicado al incremento semanal de la gasolina regular y el gasoil. Sin embargo, el ajuste no impidió que el combustible volviera a subir.
En Tegucigalpa, el galón pasó a 153.53 lempiras (unos US$6.40), luego de un incremento semanal de 2.43 lempiras (unos US$0.10). El apoyo correspondiente a esa semana fue de 5.74 lempiras por galón (unos US$0.24).
La precisión es importante: el 70% no se aplica sobre el valor total del combustible, sino sobre el incremento que corresponde trasladar al consumidor.
El comportamiento de las últimas semanas muestra hasta dónde puede llegar esa herramienta. Aunque el Estado absorbe una parte del aumento, el valor en las estaciones continúa recogiendo la evolución de las cotizaciones internacionales. El encarecimiento ya está repercutiendo sobre transporte, producción y distribución.
En El Salvador, el panorama inmediato es más estable. La Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas decidió mantener sin cambios los valores de referencia entre el 29 de septiembre y el 12 de octubre.
El diésel quedó en US$4.86 por galón tanto en la zona central como en las regiones occidental y oriental.
Sin embargo, las autoridades salvadoreñas también siguen de cerca los movimientos internacionales. Entre los factores señalados aparece la posibilidad de que Estados Unidos limite sus exportaciones de diésel, una situación que podría reducir la disponibilidad del producto a escala mundial.
La exposición externa también aparece en las cuentas de importación. Entre enero y agosto, El Salvador destinó US$2.058 millones a la compra de petróleo y derivados, 31.4% más que durante el mismo período de 2025. Las adquisiciones de diésel representaron US$601.5 millones.
En el comparativo regional de fines de septiembre, el producto aparece en torno a US$4.47 por galón, uno de los registros más bajos de Centroamérica.
La diferencia frente a otros países no significa que Nicaragua esté aislada de las cotizaciones internacionales. El país utilizó mecanismos para evitar que las variaciones externas se trasladen inmediatamente al consumidor, generando una distancia entre el costo internacional y el valor que termina pagando el usuario.
Por otro lado, Panamá ofrece un movimiento diferente al observado en buena parte del istmo. Mientras las gasolinas subirán a partir del 2 de octubre, el diésel bajo en azufre bajará.
La nueva tabla de precios fijará el producto en US$1.51 por litro, aproximadamente US$5.72 por galón, durante el período comprendido entre el 2 y el 16 de octubre.
El sistema panameño actualiza periódicamente los precios máximos de venta, por lo que el descenso refleja las condiciones incorporadas en el nuevo período de cálculo.
La particularidad es que los distintos combustibles no necesariamente evolucionan en la misma dirección. En esta oportunidad, el gasoil retrocede mientras las naftas de 91 y 95 octanos aumentan.
Belice completa el mapa con el valor más elevado del comparativo: alrededor de US$7.44 por galón al cierre de septiembre.
La distancia respecto de Nicaragua alcanza casi US$3 por galón. Esa diferencia muestra que el valor final no depende únicamente de la cotización internacional.
Impuestos, mecanismos regulatorios, subsidios, costos logísticos, estructura de importación y decisiones fiscales terminan determinando cuánto de esa variación llega al consumidor y, en consecuencia, a las empresas que utilizan el combustible para mover mercaderías.





