El transporte de combustibles por la Hidrovía Paraguay-Paraná sumó un nuevo respaldo político. Bolivia, Paraguay y Uruguay acordaron reactivar el mecanismo de integración Urupabol y colocaron al corredor fluvial entre los principales ejes de cooperación, con el propósito de potenciar la conectividad, facilitar el comercio y optimizar la infraestructura que sostiene buena parte del intercambio regional.
La decisión fue adoptada por los cancilleres Fernando Aramayo, de Bolivia; Rubén Ramírez Lezcano, de Paraguay; y Mario Lubetkin, de Uruguay, durante la LXVIII Reunión Ordinaria del Consejo del Mercado Común del Mercosur, realizada en Asunción.
El comunicado conjunto establece una hoja de ruta destinada a consolidar la Hidrovía Paraguay-Paraná como la principal vía de integración logística entre los tres países, mediante el fortalecimiento del transporte multimodal, el desarrollo portuario y la coordinación de proyectos que favorezcan la circulación de mercancías.
Aunque suele asociarse al movimiento de granos, el corredor también resulta indispensable para el abastecimiento energético del Cono Sur. Por esta vía se trasladan gasolinas, diésel, GLP, biocombustibles, fertilizantes y otros insumos utilizados tanto por la industria como por las estaciones de servicio y los distintos mercados de la región.
Para Paraguay, la hidrovía representa la principal salida al océano y concentra alrededor del 80 por ciento de su comercio exterior. Esa dependencia convierte a la navegación fluvial en un factor determinante para los costos del transporte de combustibles y de numerosas actividades productivas.
La reactivación de Urupabol coincide, además, con el inicio de una nueva etapa para la vía navegable. Recientemente, el Gobierno argentino adjudicó la concesión encargada del dragado, mantenimiento y señalización del corredor, una definición que mantiene expectantes a los operadores logísticos debido a la futura política de peajes y al alcance de las inversiones previstas.
Desde Paraguay, tanto las autoridades portuarias como el sector privado manifestaron la necesidad de preservar tarifas competitivas que no encarezcan el traslado de mercaderías. La expectativa es que cualquier modificación en los costos esté acompañada por mejoras concretas en la profundidad del canal, la seguridad de la navegación y la eficiencia operativa.
Esa discusión resulta especialmente relevante para el mercado energético. Un aumento en los costos logísticos repercute directamente sobre el transporte de combustibles líquidos, GLP y otros productos indispensables para el abastecimiento interno, además de afectar la competitividad de las exportaciones e importaciones que utilizan la hidrovía.
Con la Presidencia Pro Témpore ahora en manos de Bolivia, el mecanismo tendrá la misión de coordinar el plan de trabajo anual y dar seguimiento a los compromisos asumidos. El canciller Fernando Aramayo sostuvo que la prioridad será avanzar en proyectos capaces de mejorar las cadenas logísticas, ampliar la conectividad y generar mejores condiciones para las inversiones entre los tres países.
La agenda también contempla iniciativas vinculadas con la cooperación consular, la movilidad de las personas, la integración aérea y el desarrollo de las comunidades asentadas sobre el corredor fluvial.



















0 comentarios