La petrolera estatal Petropar aplicó un aumento de G. 450 por litro en todos sus combustibles, en línea con el ajuste que el sector privado ya había realizado días antes, pero en un contexto que vuelve a poner en debate la sostenibilidad de su política de precios.
El incremento se da en medio de una fuerte escalada de los valores internacionales del crudo, impulsada por el conflicto en Oriente Medio, que afecta los costos de reposición en toda la región. A esto se suma un crecimiento del 22% en la demanda interna, según explicó el presidente de la estatal, William Wilka, quien justificó la suba como una medida necesaria para acompañar la dinámica del mercado global.
Pese al ajuste, Petropar sostiene una ventaja competitiva frente a los emblemas privados. En promedio, sus precios continúan ubicándose en unos G. 800 por litro por debajo, con brechas que superan el 10% en varios productos, especialmente en el diésel. Esta diferencia, lejos de achicarse, sigue siendo uno de los principales focos de fricción dentro del sector.

Víctor Chambay, presidente de APESA expresó a Surtidores Latam: “Para mí es imposible sostener estos valores para la estatal. Según ellos aseguran que sus promedios de compras les permiten esos precios”. Dichas declaraciones exponen la desconfianza de los operadores respecto a la estructura de costos de Petropar y su capacidad de sostener valores por debajo del mercado sin generar distorsiones.
El trasfondo del debate no es nuevo, pero cobra mayor relevancia en un escenario internacional volátil. Mientras la petrolera defiende su estrategia basada en compras anticipadas y gestión de inventarios, los privados advierten que la brecha impacta directamente en la competencia y en la rentabilidad de las Estaciones de Servicio.
Desde Petropar aseguran que no habrá nuevas subas en el corto plazo, al menos hasta después de Semana Santa, aunque reconocen que el comportamiento del mercado internacional seguirá siendo determinante.
Con precios en tensión, costos en alza y un diferencial que persiste, el mercado paraguayo de combustibles vuelve a transitar un delicado equilibrio, donde la discusión ya no pasa solo por cuánto suben los precios, sino por cuánto tiempo puede sostenerse el modelo que los define.


















0 comentarios