El precio de los combustibles para setiembre llegaría este lunes con una diferencia sustancial entre la referencia técnica y la decisión que finalmente adoptará el Gobierno. Mientras URSEA calculó para el gasoil un incremento cercano al 25 por ciento, el Poder Ejecutivo ya descartó trasladar ese salto al consumidor y mantiene sin cambios el valor de las naftas.
La incógnita está ahora en cuánto del aumento llegará efectivamente al surtidor y cuánto deberá absorber ANCAP.
El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, confirmó durante las últimas horas que las naftas no tendrán modificaciones respecto a agosto y explicó que la discusión permanece abierta para el gasoil.

El jerarca calificó como inviable el incremento de 25 por ciento señalado por URSEA. “Eso no va a suceder”, afirmó en declaraciones, al advertir que una suba de esa magnitud afectaría la competitividad del transporte, el agro y otros sectores productivos.
Sánchez explicó que el objetivo del Ejecutivo es trasladar la menor presión posible a la economía. “La idea es que la empresa absorba la mayor cantidad de este incremento, y que no lo absorba la economía nacional”, señaló.
La definición todavía estaba siendo analizada técnicamente entre el Ministerio de Economía y Finanzas y el Ministerio de Industria, Energía y Minería, por lo que el precio definitivo del gasoil se conocerá con la publicación del decreto.

EL LÍMITE DE LA CONTENCIÓN
La estrategia tiene, sin embargo, una fecha de vencimiento que el propio Gobierno comenzó a reconocer públicamente. El ministro de Economía, Gabriel Oddone, advirtió que Uruguay no podrá mantener durante mucho tiempo los precios actuales si la cotización internacional del petróleo permanece en niveles elevados.
La declaración introduce un elemento que trasciende el ajuste de setiembre. El Ejecutivo puede amortiguar una suba puntual y evitar que toda la variación internacional llegue al consumidor, pero sostener esa diferencia durante varios meses supone trasladar el costo hacia ANCAP.
Por eso, el decreto no solamente determinará cuánto costará el gasoil durante el próximo mes. También mostrará hasta qué punto el Gobierno está dispuesto a utilizar a la empresa estatal como amortiguador frente a los movimientos del mercado internacional.
Oddone ya había advertido que, si el petróleo se consolida en niveles altos, los precios actuales no podrán sostenerse durante mucho tiempo. La señal resulta especialmente relevante para el gasoil, cuya referencia presenta la mayor distancia respecto al valor vigente.
UNA BRECHA QUE NO LLEGARÁ COMPLETA AL SURTIDOR
El informe de URSEA ubica la referencia del gasoil 50-S en $73.18 por litro, frente a los $58,68 vigentes durante agosto. La diferencia alcanza los $14.50 por litro, equivalente a un aumento de 24.7 por ciento.
Ese número, sin embargo, no debe confundirse con el precio que pagarán los consumidores en setiembre. El Gobierno ya descartó trasladar íntegramente esa variación. La magnitud final dependerá de la decisión que adopte el Poder Ejecutivo y del esfuerzo que ANCAP esté en condiciones de realizar para reducir el impacto.
Para las Estaciones de Servicio, la definición será relevante más allá del precio publicado. El gasoil tiene una fuerte incidencia en el transporte y las actividades productivas, por lo que una corrección importante puede modificar el comportamiento de los consumidores y afectar los volúmenes comercializados.





