Surtidores Latam
Paraguay.
Crisis institucional

Renuncia de Peña y colapso de Ueno Bank: las estaciones de servicio en alerta por el freno del consumo

El sector comercial enfrenta un clima de desconcierto. El movimiento del mercado se encuentra prácticamente paralizado.
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El colapso financiero que sacudió a Paraguay escaló con rapidez hasta transformarse en una encrucijada política de consecuencias que rebasan los límites del sistema bancario. La salida del mandatario, en medio de la intervención oficial sobre la citada entidad y con un juicio político en pleno avance parlamentario, abrió una etapa de vacilación que genera profunda preocupación entre los agentes económicos.

Víctor Yambay, quien se encuentra al frente de la Asociación de Propietarios y Operadores de Estaciones de Servicio y Afines, relató un cuadro complejo para la dinámica de las ventas de las estaciones y subrayó que el golpe del episodio ya se hace sentir en el ritmo cotidiano de los negocios.

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“Lastimosamente, mucha incertidumbre, gente que quedó en la calle y naturalmente retrae a todo el comercio en general. De hecho, está bastante parado el mercado”, señaló el dirigente gremial en diálogo con Surtidores. 

El testimonio apunta de lleno a una de las mayores alertas cuando un conflicto financiero sacude la esfera gubernamental: la quiebra de la confianza ciudadana suele paralizar las decisiones de gasto, frena las inversiones operativas y congela el presupuesto de los hogares. 

El expediente de Ueno Bank adquirió repercusión nacional por el volumen masivo de afectados. La compañía, sometida a un procedimiento de resolución por el Banco Central del Paraguay, contaba con cerca de 2,9 millones de usuarios en una nación de unos 6,1 millones de habitantes. 

La intervención estalló tras comprobarse un deterioro severo en sus índices de solvencia, circunstancia que dejó en máxima vulnerabilidad los fondos de particulares e instituciones públicas. El asunto derivó además en fuertes reproches parlamentarios debido a los nexos previos del gobernante con el grupo propietario y a la cuestionada custodia del patrimonio fiscal.

En esa atmósfera tensa, el jefe de Estado formalizó su renuncia hace unas horas, argumentando la necesidad de salvaguardar la paz social, el orden interno y las instituciones de la República. La determinación llegó mientras el Congreso avanzaba con el proceso de destitución y luego de que la convulsión desatara movilizaciones callejeras y fracturas internas en su propia bancada.

Para los puestos de expendio, la salud general del entramado económico resulta una variable crítica. El despacho de naftas y gasoil está estrechamente atado al tránsito de automóviles particulares, la logística pesada, las labores agropecuarias y la operatoria fabril. Cuando las transacciones se contraen, los empresarios del rubro vigilan de cerca si ese repliegue termina socavando los litros despachados en pista.

Por el momento, los balances de Apesa ilustran un freno en las operaciones minoristas, aunque no aportan registros cuantitativos que certifiquen un descenso exacto en el consumo de carburantes. La marcha de los despachos funcionará, en consecuencia, como uno de los indicadores cruciales durante las próximas jornadas para constatar si el temblor político asesta un golpe directo al negocio energético minorista.

Según explicó Yambay, la firma desplegaba esquemas de promociones de forma continua, por lo que su parálisis desarticuló una rutina de beneficios a la que recurría gran parte del público.

Las dudas en torno a la devolución íntegra de los depósitos amenazan con retraer todavía más la conducta de los consumidores y las firmas operativas. Para los comercios de cercanía, el reto impostergable radica en capear la merma de caja mientras se esclarece el horizonte y se reconstituyen las garantías financieras elementales.

En los servicentros, esta coyuntura amerita un monitoreo riguroso dada la relación directa entre el consumo energético y el dinamismo productivo. Una caída prolongada en la circulación vehicular, el acarreo de cargas o las faenas de campo mermará indefectiblemente el volumen vendido, aunque el tamaño del daño estará sujeto al desenlace de la crisis y a la capacidad de absorción del circuito comercial.

Desde Apesa, la esperanza se concentra en que las directivas que adopte la conducción entrante favorezcan una reactivación paulatina de la vida nacional.

“Espero que vaya normalizándose con el correr de las horas y las decisiones de las nuevas autoridades”, manifestó Yambay.

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