El conflicto en Medio Oriente y las restricciones sobre rutas estratégicas para el transporte de hidrocarburos volvieron a poner bajo la lupa la vulnerabilidad del mercado peruano de combustibles. José Mantilla, gerente general de la consultora Energy Seven y reconocido analista del sector energético, compartió con
Surtidores LATAM un análisis en el que explica que el impacto internacional no se limita al precio del crudo, sino que también alcanza a la cadena de suministro que abastece a las estaciones de servicio.
“Una crisis que ocurre a miles de kilómetros termina teniendo un impacto tan fuerte en el precio de los combustibles que pagamos en el Perú”, señaló Mantilla al analizar la situación. Según su lectura, la menor disponibilidad de petróleo, las restricciones en el Estrecho de Ormuz y la presión sobre la capacidad mundial de refinación terminan trasladándose hacia los mercados consumidores.

El especialista planteó que la explicación del precio del diésel debe buscarse más allá de la cotización internacional del petróleo. “La respuesta no está únicamente en el precio del petróleo. Está también en nuestra dependencia de combustibles importados, en la capacidad de refinación, en la infraestructura energética, en los costos logísticos y, sobre todo, en cuánto producimos frente a lo que consumimos”, sostuvo.
Este punto adquiere especial importancia para el negocio minorista. Las Estaciones de Servicio reciben el impacto de los movimientos de los mercados internacionales a través de una cadena que incluye importación, refinación, almacenamiento, transporte y comercialización. Mantilla ya había señalado que los grifos y estaciones de servicio tienen un papel central en el abastecimiento de combustibles líquidos del país y que el mercado peruano combina distintas fuentes de energía para el transporte.

En su análisis, Mantilla tomó como referencia un diésel cercano a S/ 28 por galón, un nivel que, según explicó, no debería observarse solamente como una suba coyuntural. “El diésel cercano a S/ 28 por galón no debería analizarse solamente como un problema coyuntural de precios”, afirmó, vinculando el valor del combustible con una discusión más amplia sobre seguridad y soberanía energética.
Con un tipo de cambio de S/ 3,40 por dólar, ese valor equivale aproximadamente a US$ 8,24 por galón. La conversión permite dimensionar el precio en términos internacionales, aunque el valor que paga el consumidor en el surtidor también incorpora componentes propios del mercado peruano, por lo que no puede atribuirse exclusivamente a la cotización del petróleo o al dólar.
Para Mantilla, el problema de fondo está relacionado con la producción nacional. “La lección es clara: no hay seguridad energética sin producción propia”, afirmó. En esa línea, planteó la necesidad de impulsar nuevamente la exploración de hidrocarburos y recordó que el bajo nivel de producción petrolera convierte a Perú en un importador neto de combustibles.
El analista también vinculó esta situación con la necesidad de fortalecer otras fuentes disponibles en el país. Entre las medidas que propuso aparecen la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, una nueva política energética de Estado, la reactivación de la exploración y una mayor masificación del gas natural, especialmente para el transporte de carga y pasajeros.
Para los empresarios de estaciones de servicio, el escenario plantea además la necesidad de seguir de cerca no solo la evolución de los precios internacionales, sino también las condiciones de abastecimiento, logística y disponibilidad de los productos. “La energía puede parecer abundante hasta que deja de estar disponible o se vuelve demasiado cara”, sostuvo Mantilla, quien consideró que la seguridad energética debe construirse antes de que llegue una nueva crisis.





