Costa Rica aplicó desde este viernes un nuevo ajuste en los precios de los combustibles, con el diésel como protagonista: subió ¢35 y se posiciona como el producto de mayor impacto dentro de la actualización.
La revisión tarifaria, aprobada por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos y publicada en el diario oficial La Gaceta, estableció que el diésel pasa a costar ¢565 por litro. La gasolina regular aumentó ¢21 y se ubicó en ¢628, mientras que la gasolina súper registró una leve baja de ¢1, fijándose en ¢632.
El gas licuado de petróleo también acompañó la tendencia alcista: subió ¢6 por litro hasta los ¢248, y el cilindro de 25 libras alcanzó los ¢6.867.
El ajuste responde a la suba del petróleo en los mercados internacionales en medio del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, el traslado a los surtidores no es inmediato ni total, debido al esquema regulado que rige en el país.
En diálogo con Surtidores, el presidente de la Cámara de Empresarios del Combustible, Luis Fernando Barrantes Chavarría, explicó que el mecanismo introduce un desfase temporal que atenúa los movimientos más bruscos. La estatal RECOPE solicita ajustes periódicos en función de la evolución de los precios internacionales, que luego se aplican semanas después.
“Cuando se hace el ajuste, ya hay unos quince días del conflicto incorporados en la fórmula, por eso el impacto no es total”, señaló el dirigente.
Desde el sector destacan que esta metodología aporta previsibilidad al mercado. En esa línea, el vicepresidente de la Cámara, Erick Zamora, remarcó que los operadores pueden anticipar los cambios y planificar con mayor margen: “Sabemos que habrá un ajuste y podemos anticiparnos, no es un cambio brusco de un día para otro”.
Ese esquema explica por qué, pese a la dinamica internacional, el incremento se concentra principalmente en el diésel, mientras que otros productos muestran variaciones más moderadas. Para las estaciones de servicio y el sector en general, este comportamiento permite amortiguar el impacto operativo en el corto plazo.
A nivel de abastecimiento, no se registran inconvenientes. Costa Rica importa el 100% de los combustibles que consume, pero su provisión proviene principalmente del Golfo de México, lo que garantiza un flujo constante hacia la terminal de Limón. “No tenemos escasez, están llegando buques cada pocos días y el suministro está garantizado”, afirmó Barrantes.
De todos modos, la volatilidad sigue siendo un factor determinante. Tanto Barrantes como Zamora coincidieron en que el mercado petrolero reacciona con rapidez ante eventos geopolíticos, incluso frente a expectativas o declaraciones, lo que introduce un componente de incertidumbre.


















0 comentarios