La gasolina corriente finalmente no subió en octubre en Colombia. El Gobierno había establecido un incremento promedio de $46 por galón, pero el presidente Abelardo de la Espriella ordenó dejarlo sin efecto y mantener los precios vigentes durante septiembre. Para Farid Jones, director ejecutivo de la Federación de Empresarios de Biocombustibles y Energéticos de Colombia, la decisión va en línea con la situación que atraviesa el mercado y con la necesidad de evitar nuevas presiones sobre los consumidores.
El ajuste anunciado inicialmente por los Ministerios de Minas y Energía y de Hacienda equivalía a un 0,29% y respondía a la actualización del precio reconocido a los productores de etanol, componente que forma parte de la estructura de la gasolina. El Gobierno explicó que la medida buscaba acompañar a los productores de caña de azúcar del Valle del Cauca, una de las zonas afectadas por el terremoto del 10 de agosto.

Sin embargo, horas después de conocido el aumento, el presidente pidió revertirlo. La instrucción dejó nuevamente la gasolina corriente en el mismo nivel de septiembre, mientras que el ACPM continuó sin modificaciones, como parte de la medida adoptada previamente frente a los efectos del terremoto.
Jones consideró acertada la decisión presidencial. “La decisión que ha tomado nuestro presidente, hablando de reversar ese aumento, me parece que es la más acertada”, sostuvo el dirigente de Febecol, quien puso el foco en el nivel que ya alcanzó el precio de los combustibles en Colombia y en el impacto que tendría trasladar nuevamente aumentos al consumidor.
En ese sentido, el representante empresario planteó que el mercado debería atravesar el cierre de 2026 con mayor estabilidad. “Creemos que se debería mantener un tema de precios de combustible estable, por lo menos hasta final de este año 2026”, afirmó Jones, al tiempo que consideró necesario abrir la discusión sobre una nueva política de precios para 2027.

El pedido también alcanza al diésel. Para Jones, el próximo año debería revisarse el esquema de subsidios y el funcionamiento del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, además del componente que impacta en la estructura de precios. La discusión, sostuvo, debería hacerse de manera gradual para evitar un golpe fuerte tanto sobre el transporte como sobre los consumidores.
“Revisándolo con los gremios, tanto de transporte como de combustibles, en una mesa con el Ministerio de Minas y Hacienda, podríamos mirar para el año 2027 unos cambios y unas reformas en materia de política de precios de combustibles”, planteó el dirigente. Su propuesta apunta a discutir el esquema antes de que comiencen nuevos ajustes sobre los valores que pagan los usuarios.
La reversión del aumento, no obstante, tiene un costo para las cuentas públicas: el Estado asumirá durante octubre unos $8.300 millones correspondientes al reconocimiento del etanol, manteniendo ese valor para los productores sin trasladarlo al precio final de la gasolina. Al mismo tiempo, el congelamiento del ACPM continúa y deja abierta para 2027 una discusión más amplia sobre subsidios, FEPC y la gradualidad de los futuros ajustes.





