Surtidores Latam
Perú.
Actualidad.

GNL en Perú: 12 Estaciones para el transporte pesado y un desafío de cobertura

La expansión de la red de Solgas apunta a las rutas mineras del país y abre el debate sobre el acceso de otras flotas a este combustible.
GNL en Peru 12 Estaciones para el transporte pesado y un desafio de cobertura

La expansión de la infraestructura de gas natural licuado en Perú abre nuevas posibilidades para el transporte pesado, especialmente para las operaciones mineras. Solgas anunció durante PDAC 2026 la ampliación de su Corredor GNL a 12 Estaciones de Servicio distribuidas en el norte, centro y sur del país, con una mayor concentración en el eje minero del sur. Para el ingeniero en Energía Jhan Junior Espinoza Peña, supervisor 4B de Gas Natural en OSINERGMIN, el desarrollo plantea una cuestión central: cómo extender los beneficios de esta tecnología más allá de las flotas que ya cuentan con una demanda asegurada.

El proyecto representa una evolución de la red, que partió de seis estaciones operativas y contempló posteriormente un plan de ocho puntos anunciado durante PERUMIN 2025. La ampliación prevista a 12 establecimientos busca acompañar las necesidades de abastecimiento de vehículos pesados vinculados a la minería y al transporte de carga. Según el análisis de Espinoza Peña, el GNL puede reducir hasta un 40% los costos de combustible frente al diésel para determinadas flotas, una diferencia que convierte a esta alternativa en una opción de interés para operadores que buscan mejorar sus costos logísticos.

whatsapp surtidoreslatam

Sin embargo, el especialista advierte que la distribución geográfica de los puntos de abastecimiento responde principalmente a las necesidades de un sector. “Este corredor no está diseñado como infraestructura energética abierta al mercado, sino trazado sobre las rutas mineras”, señaló en diálogo con Surtidores LATAM. La observación pone el foco en las posibilidades de acceso de otros transportistas, cuya capacidad para incorporar GNL dependerá, entre otros factores, de que sus recorridos coincidan con las estaciones disponibles.

La diferencia con una red convencional de combustibles también está en las exigencias técnicas. El GNL debe conservarse a temperaturas cercanas a los -162 °C, por lo que requiere tanques y cisternas criogénicas, además de instalaciones especializadas para su almacenamiento y suministro. Estas condiciones elevan la inversión necesaria para desarrollar nuevos puntos y demandan capacidades operativas específicas. En consecuencia, la expansión suele resultar más viable en corredores donde existe un volumen de consumo suficiente para sostener la infraestructura.

cumbre estaciones de servicio caribe

La minería funciona así como un cliente de referencia para el crecimiento de la red. Las flotas que transportan concentrados, operan en minas a cielo abierto o movilizan grandes volúmenes de carga pueden concentrar una demanda capaz de justificar la instalación de estaciones especializadas. Espinoza Peña considera que esta lógica responde a una decisión empresarial válida, aunque también advierte sobre sus límites: cuando la infraestructura se desarrolla alrededor de una demanda concentrada, otros segmentos del transporte pesado pueden quedar fuera de su alcance.

“Se construye donde hay ancla de consumo garantizada, no donde hay necesidad dispersa”, mencionó el ingeniero al describir un patrón que, a su juicio, también se observa en otros desarrollos energéticos peruanos. Para los transportistas que operan fuera de los principales corredores mineros, la falta de puntos de suministro puede limitar la autonomía de los vehículos a GNL y dificultar la planificación de viajes de larga distancia. La disponibilidad de combustible en ruta se convierte, por tanto, en una condición tan importante como el ahorro que puede ofrecer la tecnología.

El desafío consiste en encontrar mecanismos que permitan ampliar la cobertura sin perder de vista la viabilidad económica de cada instalación. La identificación de nuevas rutas de carga, la evaluación de la demanda potencial y la coordinación entre operadores logísticos y proveedores de energía podrían contribuir a determinar dónde tendría sentido desarrollar nuevos puntos. En ese proceso, la incorporación de transportistas de distintos sectores ayudaría a evaluar si existe suficiente consumo para sostener estaciones fuera de las zonas mineras y reducir la dependencia de un único segmento.

Para Espinoza Peña, el Corredor GNL constituye un avance de ingeniería y una señal de diversificación energética para el transporte pesado, pero su impacto dependerá de la extensión que alcance la red. “Si el objetivo es una transición energética del transporte pesado a nivel país, la red no puede depender solo de la lógica de un sector, por más grande que sea”, resumió.

pagina linkedin surtidoreslatam

Noticias relacionadas

Compartí en redes sociales

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *