Convertir el precio de los combustibles a dólares es una referencia habitual dentro del sector. Aunque los automovilistas pagan en pesos, este cálculo permite comparar diferentes períodos y observar cómo queda ubicada la Argentina frente a otros países.
La medición de 2026 dejó un dato destacado. La nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires promedió US$1,32 por litro entre enero y septiembre, el valor más alto de la serie iniciada en 2018. En comparación con 2025, el aumento fue cercano al 30 por ciento en moneda estadounidense.
El recorrido marca un cambio frente a lo ocurrido durante los últimos años. Después de atravesar varios períodos por debajo de un dólar, la nafta volvió a superar esa barrera en 2025 y continuó subiendo. En mayo de este año alcanzó incluso el mayor valor mensual de toda la serie analizada.

En diálogo con Surtidores, el exsecretario de Energía Daniel Montamat explicó que, para las Estaciones de Servicio, el movimiento no puede analizarse solamente a partir del precio que aparece en el surtidor. Un aumento puede elevar la facturación en términos nominales, pero si al mismo tiempo disminuye la cantidad de litros vendidos, el beneficio para el negocio se reduce.
Al respecto, señaló que la reacción de los consumidores no suele ser inmediata. Quienes necesitan el vehículo para trabajar, estudiar o trasladarse procuran mantener sus hábitos. Sin embargo, cuando los aumentos se acumulan durante varios meses, comienzan a cambiar las decisiones de consumo.
“El efecto sobre los volúmenes no aparece necesariamente al día siguiente de una suba, sino que se va acumulando con el tiempo”, sostuvo Montamat.
El nuevo valor también cambió la posición de la Argentina en las comparaciones internacionales. A comienzos de septiembre, el precio local permanecía por debajo del promedio mundial, pero la diferencia era mucho menor que en años anteriores.

Dentro de la región, la nafta local se ubicaba por encima de Bolivia, Paraguay y Brasil; prácticamente al mismo nivel que Colombia, y por debajo de Chile, Perú y Uruguay. Estados Unidos también mostraba un precio por litro menor, debido, entre otros factores, a una carga impositiva más baja. En Europa, en cambio, los valores continuaban siendo bastante superiores.
Para realizar la comparación, se toma el precio mensual de la nafta súper y se lo divide por el tipo de cambio oficial vendedor promedio. La cuenta no contempla el tipo de cotización pero mantiene un mismo criterio a lo largo de toda la serie.
Para los operadores aparece, además, una dificultad financiera. Cuanto más caro es el combustible, mayor es el capital necesario para reponer el mismo volumen. Del lado de los clientes, las cargas por montos fijos también pueden representar menos litros por operación, aunque el dinero desembolsado sea el mismo.





